2017

Aunque angustiado, cantaré

Éxodo 15.2 Anexo

Salmos 57:1-10

“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos.
Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Selah Dios enviará su misericordia y su verdad.
Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.
Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos. Selah
Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; Cantaré, y trovaré salmos.
 Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana.
Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones.
Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.”

 

«Usted puede encontrarse en medio de un problema o dificultad, puede estar saliendo de ello, o quizás está a punto de entrar en uno.» Esta verdad resonó en mis oídos un día que lo escuché durante una predicación, y hasta el día de ahora esta verdad ha seguido mi vida como algo cierto.

 

Las pruebas son tan frecuentes que parecerían que no salimos de una cuando entramos en otra. Y aunque si existen momentos de paz y tranquilidad, con la frecuencia que llegan parecería que nunca terminan. Lo cierto es que ellas llegan a nuestras vidas sin ser invitadas, son como esos visitantes inesperados y no deseados en la fiesta. No olvidemos que las pruebas siempre nos ayudarán a crecer en nuestro carácter cristiano, así que, aunque no esperados, estos “visitantes” bendicen nuestras vidas.

 

David, el autor del Salmo 57, se encontraba huyendo de la persecución implacable de Saúl cuando se refugia en una de las cuevas cercanas al Mar Muerto. Dentro de ella se dedica a escribir este canto, que no solamente manifiesta temor y angustia, sino que sobre todo expresa confianza en la futura liberación de Dios de tan difícil hora (v. 2 y 3).

Éxodo 15.2 Color

Mientras nos encontramos en momentos de profundo dolor y angustia, lo mejor que podemos hacer es usar canciones para presentar a Dios nuestra desesperación y aflicción (v. 1-6). Mientras cantamos a Dios, esos cantos que salen de lo profundo de nuestro corazón se transforman en cantos de fe y adoración, pues derramamos nuestra alma ante Aquel que cuida nuestro ser (v. 1); Él es nuestro mejor refugio, bajo cuyas alas podemos estar seguros, por lo tanto, seguros podemos a Él alabar (v. 7-11).

 

Si bien estos cantos de adoración no traerán la solución inmediata al problema, si traerán paz y descanso a nuestra atribulada alma mientras esperamos confiados en la pronta liberación. En los momentos más duros de nuestro caminar cristiano es dónde hallamos los momentos más hermosos de nuestra sincera adoración.

 

«Dios Todopoderoso, aunque me encuentre en la hora más negra de mi angustia a Ti derramaré mi vida en adoración»

 

Éxodo 15:2

“Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.”

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