Categoría: 2018

El rey de gloria – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (VII)

Este salmo presenta un cuadro de la entrada triunfal de Jesucristo en Su segunda venida, cuando triunfante ingrese en Jerusalén, ahí alabaremos al Rey que viene a reinar. Entonces clamaremos a las “puertas eternas” (Sal 24:7) que permitan entrar a “Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla… Jehová de los ejércitos… el Rey de la gloria” (Sal 24:8, 10). Ese momento, postrados en adoración, alabaremos y cantaremos a Jesús, el hijo de David, el “Dios de Jacob” (Sal 24:6). ¿Ya está listo para tal incomparable celebración? Solamente por nuestra fe en Jesucristo se nos abre la posibilidad ante esta única oportunidad.

Oración pidiendo victoria – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (V)

¿En quién o en qué confía usted para sus planes? ¿Está su esperanza puesta en lo que tiene a su alrededor, en sus propias habilidades, en su conocimiento, o en Dios? David nos recuerda que Dios puede defendernos en los conflictos (v. 1); Él nos puede ayudarnos y sostenernos (v. 2); puede oírnos y obrar en favor de nuestra necesidad (v. 4, 5); y, sobre todo, Él es Quien nos salva y nos da vida eterna (v. 6, 9). Nunca olvidemos, nuestra esperanza debe estar puesta solo en Dios, y en nada más (v. 7, 8).

Las obras y la palabra de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (IV)

Si contemplamos por un momento la creación, fácilmente hallaríamos la sabiduría de Dios para crear cada cosa con tanto detalle. Si podemos considerar la pureza de lo creado, lo grandioso de lo existente, y el poder con el que fue llamado a existencia todo de la nada, podremos ver Su poder. Y si todo lo creado fue hecho por medio del poder de Su Palabra (Gn 1:3), ¿por qué entonces no considerar con mayor valor la Biblia que tiene ese mismo poder y está llena de la misma sabiduría, bondad, justicia y santidad de Dios?

Acción de gracias por la victoria – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (III)

¿Qué le está afectando este momento? ¿Qué tan cerca cree usted que está su derrota? Si usted está esperando en Dios, no pierda su esperanza, confíe en Él, ore y espere, siga obedeciendo y confíe en Su Palabra (Sal 18:20-23, 30), que Dios llegará pronto rescatarle “de las muchas aguas” o de “poderoso enemigo” (Sal 18:16, 17).