¿Amor “fingido”?

Un amor sincero se expresa en la manera como comparto con el prójimo, en la magnitud de como pongo las otras personas primero antes que a mí mismo, en mi hospitalidad, bendiciendo y perdonando a quienes me hagan daño, gozando con quienes son bendecidos y llorando con aquellos que sufren (empatía). Es un amor humilde, que busca la unidad; busca la paz y no la venganza; que es generoso y obra siempre en pos de lo bueno.

Dios, satisfacción del alma – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXII)

Hasta los días de Jesús, el único lugar a donde los hombres podían acercarse a adorar a Dios era el templo. Pero desde Su muerte en la cruz, y con la ruptura del velo del templo que separaba el Lugar Santísimo (Mt 27:51), el Señor nos ha abierto un “camino nuevo y vivo” para acercarnos en confianza para adorarle por medio de su “sangre”. Ya el hombre no requiere presentarse a la ciudad santa, ahora en donde se encuentre puede adorar al Señor con “plena certidumbre de fe” (He 10:19-22).

Con “certificación” de Dios

Sea un pastor o misionero, su aprobación ha sido dada por Dios, por eso debemos reconocer tal llamado y tenerlos en mucha estima (1 Ts 5:12, 13), honrándolos como tales. Esta misma aprobación demanda del siervo su responsabilidad de presentarse ante Quien lo llamó aprobado, velando constantemente para seguir fiel a su llamamiento y a la “certificación” hacia él otorgada (2 Ti 2:15).

Dios juzgará al mundo – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XVI)

¿Con qué frecuencia ordena su “cuarto espiritual”? Si Dios quisiera entrar en este momento a visitarlo en su morada, ¿cree usted que estaría complacido con lo que ve en el interior? El Señor quiere morar con cada creyente obediente y amante (Jn 14:23). Mantengamos diariamente nuestro aseo espiritual como debemos para que nuestro Buen Dios se deleite compartiendo con nuestra vida.

Cántico de las bodas del rey – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIII)

Este hermoso canto nos invita a todos los creyentes a adorar al Rey de reyes, nuestro Señor. Todos los creyentes gentiles estaremos con Israel ante Jesús en su Reino Milenial. Nuestro compromiso debe ser solamente con Él, dejando todo lo demás a un lado; y nuestra alabanza constante debe estar llena de gozo hacia el Señor, Quien ahora nos ha revestido de Su justicia por nuestra fe en Él (Ro 3:22).