En el TRABAJO

Sentimiento compartido | En el TRABAJO

Romanos 12.15

Romanos 12:15

“Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.”

La competencia laboral es algo muy frecuente en los trabajos; cada una de las personas tenemos nuestras propias metas y expectativas. Siempre podemos estar anhelando crecer en nuestro trabajo a posiciones superiores o de mayor responsabilidad, y si es posible con una mejor paga, o nos alegraríamos si llegamos a recibir una mejor oferta de trabajo en otro lugar. Por supuesto nadie quisiera ser despedido o saber que sus horas han sido disminuidas, y por tanto su paga será menor. Nadie disfruta esto.

¿Qué pasaría cuando usted no es la persona que recibe el ascenso, o usted no es la persona que tiene una oferta de trabajo mejor? ¿Se alegraría igualmente por otros como si fuera usted el que recibió el cambio?

¿Qué pasaría también si no es usted la persona despedida, sino otra persona en su misma posición, pero por alguna razón despidieron a su compañero? ¿Cómo se siente en ese momento?

De seguro que la respuesta para ambos casos no es algo que lo diríamos en público, al contrario en muchos casos, lo guardaríamos para nosotros.

Si alguien recibe un mejor beneficio que nosotros, nuestro celo nos llevaría a envidiar. Por el contrario, si la persona que perdió el trabajo ha sido alguien a quien le tenemos cierta antipatía de seguro que nos alegraríamos, o quizá, hasta lleguemos a criticarlo dando nuestra “justa razón” por el despido.

Nuestro egocentrismo nos llevaría actuar pecaminosa en ambos extremos: o nos daría envidia, o nos alegraríamos perversamente. Ninguna de las dos actitudes es correcta, ambas están llenas de maldad.

Debemos luchar contra nuestro ego anhelando siempre el bien de los demás. La Biblia nos llama siempre a buscar el bien de otros, aún a veces a costa de nuestro bien en función del amor y del bienestar del prójimo. Si nuestro sentimiento es egoísta, este nos va a llenar de amargura, coraje, y envidia; o menosprecio y humillación hacia su prójimo.

Si esto es algo que pasa seguido en su vida, déjeme decirle que es pecado, pida perdón a Dios y pida al Señor que le ayude a combatir estos sentimientos egoístas. Sea que la otra persona tuvo una mejor oportunidad, o sea esa persona llegó a perder su posición, sigamos lo que la Biblia nos exhorta, debemos gozarnos con sinceridad con los que se gozan, y llorar con corazón quebrantado con los que lloran.

Dependerá de quién salga a flor de piel en nuestros sentimientos nos llevará actuar: Si es el “YO”, nuestros sentimientos serán egocéntricos; pero si es “CRISTO”, entonces nuestros sentimientos y actos glorificarán a Dios.

Filipenses 2:3-5

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; NO MIRANDO CADA UNO POR LO SUYO PROPIO, SINO CADA CUAL TAMBIÉN POR LO DE LOS OTROS. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús.”

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