Devocionales

“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.”
– Salmos 1:2 –


No es iniciativa nuestra

Todo creyente debe entender que la predicación del evangelio debe ser llevada a cabo porque es una obligación que tenemos que cumplir ante Dios. A lo largo de la Biblia vemos una y otra vez que nos ha sido dada la responsabilidad de predicar “el evangelio a toda criatura” (Lc. 16:15). Esta responsabilidad nos debe impulsar a cumplirla a cabalidad.

Velando por Sus siervos

Cada creyente debemos estar agradecidos por aquellos pastores y misioneros que han servido al Señor, y por medio de quienes Dios nos ha bendecido con sus vidas, cuidados y enseñanzas. A la verdad, todos nosotros somos el resultado de amor y esfuerzo de algún siervo de Dios que ha dado de su tiempo y amor para que nosotros podamos conocer a Dios y a Su Palabra, y crecer en Él.

Libertad sabia

En Cristo tenemos libertad para hacer algunas cosas que no afectan nuestra relación con Dios, pero si alguien mira esa libertad como inapropiada, debemos, por amor a esa persona evitarlo. La Biblia nos recuerda que no debemos “poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”, antes bien, que “sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”. (Ro. 14:13, 19)

Alentados para hacer Su voluntad

Nuestra vida puede ser grandemente prosperada y todo nos “saldrá bien” si confiamos en Él (Jos. 1:8), aprendemos a depender y a no desmayar. Nuestra vida no tiene que ser una de derrota, sino una de victoria y conquista con la ayuda de Aquel que nos quiere bendecir todo el tiempo.

Aunque no lo entienda, confíe

Confianza es lo que nos ayudará a seguir adelante. Talvez tengamos muchas interrogantes que no serán respondidas inmediatamente por parte de Dios, pero el saber que el Señor está en control nos ayudará a seguir con fe y esperanza que Dios está trabajando en nuestras vidas para algo mejor. Talvez muchos perderemos muchas cosas, pero todo ello lo sabe Dios, confianza es lo que necesitamos.

¿Quiere ver a Dios en su vida?

Dios se manifiesta con todos. Nos da vida, salud, provisión, cuidado, etc… Pero nosotros no lo palpamos en forma más real porque espiritualmente estamos alejados de Él cuando no lo obedecemos. Su presencia se hace más evidente cuando andamos en obediencia; cuando día a día desarrollamos esa relación íntima a través de nuestro tiempo diario, amando Su Palabra, orando y compartiendo con otros discípulos del Señor.

Crónica de una promesa: “Su anunciación”

La anunciación a esta piadosa pareja traería a sus vidas la noticia nunca antes experimentada, pero grandemente esperada. Al fin, la promesa se daría. El niño que nacería sería llamado Jesús, porque Él salvaría al hombre de su pecado (Mt. 1:21). Los padres ya estaban anunciados, el niño encamino ya había sido engendrado.

Crónica de una promesa: “Su sufrimiento”

Ahí estaba la respuesta, Isaías sabía muy bien que el Hijo del Hombre, la Simiente Prometida, tendría que morir y sufrir; pero que su muerte traería esperanza al hombre para que nuevamente pueda tener acceso al Creador. Esta sería la herida en la cabeza de la serpiente, el plan perverso sería destruido; el hombre tendría una nueva oportunidad de estar en paz con Dios (Is. 53:5; Ro. 5:1).

Crónica de una promesa: “Su ascendencia”

Ya serían cerca de 4000 años desde que Dios habló a Adán y a Eva allá en Edén. Y “cuando vino el cumplimiento del tiempo, DIOS ENVIÓ A SU HIJO, NACIDO DE MUJER Y NACIDO BAJO LA LEY.” (Gá. 4:4). Sería en el tiempo del Señor, aunque para el hombre el tiempo parecería un enemigo invisible del cual no se podría olvidar, Dios no retarda su promesa.

Un regalo que disfrutarás para siempre

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Juan 11:25-26

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

  1. Marta, la hermana de Lázaro, se enteró de que Jesús estaba en Betania y se presentó ante Él porque antes de que Lázaro falleciera, ella le había pedido a Jesús que viniera para hacer algo por la salud de su hermano, pero en lugar de hacerlo así, Jesús esperó dos días para partir hacia allá y llegó después de cuatro días de su muerte.
  2. Jesús le dijo estas palabras a Marta mientras le consolaba a causa de la muerte de su hermano, sabiendo que esta situación sería para la gloria de Dios.
  3. Como lo dijo Jesús, la muerte de Lázaro glorificaría el nombre de Dios de muchas formas y delante de muchas personas, en el caso de Marta, en su dialogo con Jesús, ella sería confrontada en su fe en Cristo y conocería que Él es la resurrección y la vida.
  4. Jesús se identificó como la resurrección y la vida, y afirmó que todo aquel que cree en Él, aunque esté muerto vivirá, estas palabras tienen la idea del estado de muerte espiritual de todos aquellos que no han creído en Cristo, pero aquellos que crean en Él vivirán espiritualmente, comprenderán las enseñanzas de Cristo y darán gloria de Dios.
  5. Así como por la fe nuestro espíritu es vivificado, todos los que vivimos y creemos en Cristo, no moriremos eternamente, sino que por su obra seremos resucitados para vivir eternamente con Él.
  6. La muerte de Lázaro sirvió para ejemplificar estas verdades; porque por medio de Cristo, él fue resucitado de entre los muertos, ilustrando que por la fe en Él nuestro espíritu vivirá y un día nuestro cuerpo muerto también cobrará vida.

¿Por qué es importante hablar de esto en el tiempo de navidad?, porque cuando celebramos la encarnación y el nacimiento de Cristo, necesitamos tener en mente el propósito de su vida acá en la tierra, y este hecho describe muy bien la labor que Cristo vino a cumplir entre nosotros.

Esa labor fue darnos vida por medio de la fe en Él, porque, aunque vivamos (físicamente hablando), nuestra vida no es vida mientras estemos muertos espiritualmente, la vida no consiste en ver pasar los días, sino en conocer a Dios y vivir para darle gloria.

Gloria que debemos darle mientras vivimos en nuestros cuerpos actuales, y también cuando recibamos nuestros cuerpos glorificados, por eso Jesús enseñó que Él era la resurrección, porque gracias a que Él resucitó, venciendo a la muerte y al pecado en la cruz, nosotros también seremos resucitados.

¿Cómo no celebrar el nacimiento de Cristo?, sí con Él, Dios se identificó con nuestro sufrimiento, se compadeció de nosotros, murió y resucitó para darnos vida eterna a todos los que hemos creído en su Hijo Jesús.

Todos los que hemos puesto nuestra fe en Cristo, podemos celebrar durante este tiempo ese día en el que Cristo nos dio vida, así como lo hizo con Lázaro cuando lo resucitó de entre los muertos.

Sí alguno no ha creído en Cristo aun, necesita hacerlo, porque la verdad es que está muerto y le espera una eternidad separado de Dios.

Que este tiempo de celebración tenga el enfoque correcto, que supere la superficialidad del mundo, y nos haga gozarnos en el mejor regalo que Dios nos entregó: ¡Su Hijo!


«Con el nacimiento de Cristo, Dios se identificó con nuestro sufrimiento, se compadeció de nosotros, murió y resucitó para darnos vida eterna»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

No más pagos

Hebreos 10:1-14
“Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí… En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”


Imagine que usted se acerca a la compañía que provee el servicio eléctrico de su casa y encuentra en la puerta de la agencia un letrero que dice: NO MÁS PAGOS. Entonces, usted se acerca a la ventanilla de información para que le den explicaciones sobre ese anuncio, y en ese instante le expresan que la compañía ha decidido no volver a cobrar algún valor por el servicio eléctrico que da a sus abonados, pero para ello, se tiene que firmar un contrato en el que usted acepta y agradece por ese servicio gratuito. ¡Por supuesto que lo firmaría! ¿No es así?

Obviamente que nos encantaría hallar algo similar. En la Biblia encontramos una verdad que es completamente cierta y que brinda para siempre una condición, esta es la salvación o la vida eterna.

Mediante la ley otorgada a Moisés, Dios había ordenado que las personas que pecaren tenían que traer ante el sacerdote un sacrificio; este sacrificio, que correspondía a un animal, debía ser degollado y su sangre ser derramada ante el altar por el pecado de quien presentaba la ofrenda.

Esos sacrificios no podían perdonar los pecados, solamente era un recordatorio de haber pecado, pero no quitaba la culpa del hombre (He 10:1-4). El sacrificio era un registro ante Dios de que estaban conscientes de su pecado y que esperaban el perdón por medio de otro sacrificio, el de Cristo.

Ahora en Cristo, todos los que ACEPTAMOS por fe su obra de redención ya no estamos en deuda ante Dios. Dios ha registrado en las páginas de su Santa Palabra que el hombre puede ser perdonado de sus pecados y nunca más tener que preocuparse de la condenación si acepta esa cláusula: Aceptar que murió Cristo por todos sus pecados (Jn 3:16-18).

Hebreos 10.14 Color

La palabra “perfectos” no habla de impecabilidad nuestra o de una perfección terrenal de quienes aceptan la salvación por fe en Jesús, esa palabra habla de una posición de justicia imputada o suministrada por la obra de Jesús (Ro 3:22; Gá 2:16; Fil 3:8, 9). Cristo, al pagar por nuestros pecados ha pagado toda deuda, entonces, ya no hay más pago, pues la obra del Señor fue completa cuando Él fue sacrificado en la cruz y su sangre derramada por nuestros pecados (He 10:5-14).

Si usted quiere aceptar este contrato, por así decir, solamente tiene que reconocer su pecado, aceptar que no puede por méritos propios llegar al cielo, arrepentido pedir perdón, y aceptar por fe el sacrificio de Jesús como su Salvador. Dios quiere perdonar su deuda para siempre, firme ahora el contrato.

«Señor Jesucristo, gracias por Tu sacrificio que hizo perfecta mi justicia»


Romanos 3:22
“La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia.”

Hebreos 10.14 Anexo

Renovando hacia lo eterno

Sería inmensa la lista de cosas que podríamos anhelar. Tanto en lo emocional, lo físico, lo material, lo económico, en la salud, etc. Muchas pueden ser las áreas que pueden y deben ser cambiadas, pero sin duda ninguna tendría más importancia que el área espiritual.

Cargando…

Algo ha ido mal. Por favor, recarga la página y/o inténtalo de nuevo.

A %d blogueros les gusta esto: