¿Cuánto valoramos la reprensión de otros?

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Proverbios 15:5
“El necio menosprecia el consejo de su padre;
Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente.”

Proverbios 15:10-12
“La reconvención es molesta al que deja el camino;
Y el que aborrece la corrección morirá.
El Seol y el Abadón están delante de Jehová;
¡Cuánto más los corazones de los hombres!
El escarnecedor no ama al que le reprende,
Ni se junta con los sabios.”

Proverbios 15:20-22
“El hijo sabio alegra al padre;
Mas el hombre necio menosprecia a su madre.
La necedad es alegría al falto de entendimiento;
Mas el hombre entendido endereza sus pasos.
Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo;
Mas en la multitud de consejeros se afirman.”

Desde niño he tenido una animadversión hacia la amonestación de otros hacia mí. Nunca me he sentido cómodo cuando alguien me viene a decir algo que estoy haciendo mal o que deseo hacer y me previenen de lo malo de esa dirección. Y creo que ese sentimiento es común en muchos.

Sobre todo, cuando estamos creciendo, y más que nada en nuestra juventud y al inicio de la etapa de adultos, cada persona que forma pensamientos firmes sobre alguna decisión rechaza con frecuencia la advertencia que otros le quieran dar. Nos ponemos tan negativos que ni siquiera escuchamos lo que nos dicen, menos meditamos en eso. ¿Pero es correcta nuestra actitud? Es evidente que, sin entrar en mucho razonamiento, y más con la experiencia de los años, sabemos que no es beneficioso ese comportamiento.



Pero la reprensión es más molestosa para aquel que está caminando en pos del pecado (Pr. 15:10). Ni aún la disciplina hace mucho efecto, al contrario, la rebeldía interna impulsa a la persona a encapricharse con sus deseos. La Biblia, aunque parezca duro ante nuestros ojos, inclusive alienta a la corrección con muerte para aquel que persiste en su mal camino (“… hasta merece la muerte quien no acepta ser corregido.” TLA)

¿Cuál es el motivo de la corrección, la reprensión o la disciplina? Pues es claro que el evitar que esa persona persista en el pecado.

Para una persona sabia o prudente el escuchar el consejo de otros es bueno, y le ayuda a mirar desde otras perspectivas sus decisiones, y basa su caminar en función del buen consejo final; pero muchos preferimos nuestra necedad, y es allí donde caemos en la categoría rebeldes.

No dejemos que nuestra rebeldía tome control de nuestras acciones. Aprendamos a ser humildes y sabios al escuchar la reprensión de otros, nunca desvaloricemos lo que los demás tienen que decirnos, tomemos tiempo para sopesar nuestros pensamientos con la Palabra de Dios, y busquemos consejo en sabias y piadosas personas, y entonces concluyamos si nuestros deseos y acciones son correctos o no, y si no son buenas, entonces corrijamos nuestro caminar en pos de lo bueno, justo y piadoso (Pr. 15:21-22).


«Aunque muchas veces nos sea difícil escuchar el consejo de otros, ser sabios es escuchar con atención de y buen ánimo la reprensión provechosa»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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