Descubriendo nuestras “grietas”

Para los moradores de Jerusalén, las condiciones en las que estaban viviendo eran ya tan comunes que las posibilidades que ellos puedan ver todas las aperturas, grietas y puertas abiertas con claridad tal vez no hubiera sido posible. La cotidianidad de las circunstancias hace que perdamos perspectiva de las debilidades, por eso, el análisis que hizo a solas Nehemías fue fundamental, porque teniendo una perspectiva nueva y externa, hizo posible que vean todo lo que hacía falta.

La “torpeza” del intrépido

La prudencia es una virtud que puede traer mucho beneficio. Nos ayuda a ser moderados en nuestro comportamiento y palabras, nos ayuda a percibir la diferencia entre las cosas, y nos evita caer en riesgos; en general, nos ayuda a actuar con precaución para evitar males.

Capacidad creciente

Si deseamos entender más de la Palabra de Dios, necesitamos comprometernos a ser enseñados y a obedecer (“permanecer” Jn. 8:31-32), sólo así seremos discípulos del Señor aptos para buenas obras, capacitados por Su Palabra (2 Ti. 3:16-17).

Aprendizaje continuo

Después de la salvación, la posesión más grande que una persona puede llegar a tener no tiene cifras, tampoco tamaño o modelo, menos color o forma; la posesión más grande que una persona puede tener se llama “sabiduría” e “inteligencia” (Pr 4:7). El sabio, como dice bien Vine, procura la sabiduría; y es la sabiduría la que le da gran valor intangible a una persona.

Alabemos a “JAH” – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXX)

Sí, “mientras viva”, ¿por qué no alabar a Dios con su “alma” entera? (Sal 146:1, 2). Cada día de nuestros días, con gran regocijo, en sentido de adoración, con las manos levantadas, con el corazón quebrantado, con su mente y entendimiento, con todo su ser, alabe al Señor, digno de toda nuestra alabanza.

La bondad y el poder de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXIX)

Cuando meditamos en la grandeza de Dios y Su obra, nuestra boca se llena de alabanza al Señor. Cuando estemos ante Su presencia, bendeciremos “su santo nombre eternamente y para siempre” (v. 21).

Omnipresencia y omnisciencia de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXVIII)

David compara su vida, desde el mismo nacimiento hasta los pensamientos y actos de cada día, y los analiza ante la grandeza de Dios, y afirma con toda verdad que Dios sabía todo, absolutamente todo de él (v. 1-4).