Abrumados por Su determinación

Jesús, como nos dice el pasaje en Hebreos, “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He. 12:2). Él entendía que este sufrimiento tenía un propósito, por eso acepto gozosamente el sufrimiento. Su sacrificio nos brinda ahora la posibilidad de salvación.

Con perspectiva divina (II)

Miremos nuestra vida como Dios la ve, miremos nuestra obediencia como Dios la ve, miremos el propósito para nuestra vida como Dios lo ve; y sólo allí caminaremos debidamente en esta vida hasta que lleguemos a Su presencia.

Con perspectiva divina (I)

Para poder entender y obedecer a Dios, necesitamos entender Su perspectiva; solamente así podremos obedecer con buena voluntad comprendiendo el propósito de lo pedido por Él.

Guardémonos de las malas influencias

Un buen oído en la Palabra, una buena meditación de Ella, y una relación sólida con el Señor nos edifica, al tiempo que nos aleja de la influencia negativa de otros. Nosotros somos quienes decidimos que permitimos entrar en nuestra vida, por eso el Señor nos amonesta a guardarnos de “la levadura”.

El mal que hay en mí

Cuando reconozcamos cuanto mal mora en nosotros mismos podremos ser capaces de cuidar nuestro comportamiento, y buscar la ayuda de Dios para evitar dejar ser controlados por la carne, que no solo afecta nuestra vida, sino también nuestra relación con Dios y los hombres.

¿Cómo podemos honrar a los padres?

Hoy en día se usa una frase que dice: “Padre no es quien te dio la vida, sino quien te crió”, haciendo mención que un padre no es la persona por medio del cual Dios brindó la vida al hijo, sino aquella persona que ha pasado años cuidando o velando por los intereses de un hijo. El verdadero agradecimiento y honra debe ser dado a ambos.

¿Es pecado no lavarse las manos?

Debemos aprender a discernir con madurez espiritual lo que es apropiado o no de nuestras prácticas humanas, pero también debemos separarlas entre un comportamiento debido de vida y un medio de adoración a Dios. El Señor solamente se contenta con nuestra obediencia sincera a Su voluntad enseñada en la Biblia, lo demás son buenas normas humanas.