Correcciones en las relaciones

Una de las ligaduras más poderosas y destructivas para el creyente son las relaciones con personas no creyentes. Este ha sido un problema muy serio desde los inicios, y aún en el Nuevo Testamento se habla de ello (2 Co. 6:14 – 7:1).

¿Y qué de nosotros?

Jesús le dijo al joven que para seguirle debe dejarlo todo, por eso él no quiso ni siquiera llegar a ser un creyente. Pedro, quien ya creía en Jesús, reconoció que ya estaba dejando mucho atrás, a lo que Cristo le recuerda que ese sacrificio de obediencia es muy valioso ante los ojos de Dios.

Teniendo una fe como de “niño”

En cuanto a nosotros, los jóvenes y adultos, para poder entrar en el reino debemos tener esa fe de un niño (Mr. 10:15). Debe ser confiada, que genera dependencia de Aquel a quien confiamos; debe ser sencilla, porque no llega con tantos cuestionamientos ni prejuicios para poder aceptar la salvación abiertamente; y debe ser humilde, porque reconoce que no hay nada en uno mismo que le permita obtener esa salvación por méritos propios.

Hablemos del divorcio (Parte II)

El divorcio debe ser la última instancia en una relación matrimonial. El mantener el matrimonio debe ser el propósito de toda pareja, sobre todo entre los creyentes. Aunque exista un pecado sexual presente en la pareja, se debe buscar el perdón y restitución.

Hablemos del divorcio (Parte I)

Antes de que una pareja busque la separación, se debe tratar todas las posibilidades de restablecimiento del matrimonio. Podrán existir profundas heridas que quebranten la relación, pero nada que Dios, en Su voluntad, no pueda ayudar para que el matrimonio continúe tal como Él lo estableció.

¿Cómo podemos honrar a los padres?

Hoy en día se usa una frase que dice: “Padre no es quien te dio la vida, sino quien te crió”, haciendo mención que un padre no es la persona por medio del cual Dios brindó la vida al hijo, sino aquella persona que ha pasado años cuidando o velando por los intereses de un hijo. El verdadero agradecimiento y honra debe ser dado a ambos.

Dando valor a las relaciones

Debemos tener presente que cuando seguimos a Dios, muchas veces entraremos en conflictos. Jesús dijo que no había venido a traer paz, sino conflicto, cuando hacemos Su voluntad (Lucas 14:26). Jesús nos recuerda que, al seguirlo, estamos interactuando con una familia espiritual, Su familia, la cual también es bendecida con nuestra obediencia.

No permita los “estorbos” (VIDA DE ORACIÓN XII)

Nuestras relaciones influyen directamente en nuestra relación con Dios, incluyendo nuestras oraciones. Nuestras relaciones “horizontales” afectan directamente nuestra relación “vertical” con el Señor, y viceversa; para nuestro bien o para nuestro mal.