¿Cuánto es poco en manos de Dios?

El pasaje de la alimentación con panes y peses es una historia muy contada dentro de los relatos de la Biblia, pero es un relato que siempre presentará el desafío al hombre a mirar que los recursos que se tienen son siempre suficientes para Él poder proveer para lo que se necesita.

Rechazado por el escepticismo

Jesús en su vida terrenal siempre enfrentó con exhortación la falta de fe de la gente. Hoy en día esa realidad se repite en la vida de muchos. ¿Cuán sencilla es su fe? ¿Cuánto escepticismo existe en su corazón?

Un toque de Su poder

Todos podemos venir con confianza ante Dios para pedir que nos brinde esa sanidad física que tanto deseamos, pero, sobre todo, todos podemos venir confiados también a pedir que nos sane espiritualmente de todo mal que nos afecte, no importa cuán grave este mal sea.

Relatos de “emancipación”

“Todos los creyentes en Cristo tenemos nuestro propio “relato de emancipación” que contar a un mundo que está necesitado de escuchar cómo tener libertad del pecado y de la condenación.”

¿Tiene Él cuidado de mí?

Muchas veces esas mismas “tormentas” son lecciones que Dios permite para que aprendamos a transformar nuestro conocimiento en una convicción. Es a través de las experiencias en donde desarrollamos la fe.

Hay más que un problema físico

Muchos buscamos a Dios para que nos ayude a solucionar problemas físicos o materiales, cuando muchas veces nuestra mayor necesidad es la espiritual, y Dios muy bien lo sabe. (Marcos 2:1-12)

Fe, es creer y es confiar

Debemos aprender a creer que Dios tiene el poder, pero también debemos aprender a confiar en su buena y santa voluntad para obrar en nuestro favor si Él cree necesario. Su obra en nuestro favor no solo es manifestación de Su poder, sino también en la manifestación de Su sabiduría y misericordia.

Gozosos, firmes y constantes

Con tan gran fundamento, nuestra confianza en el mensaje del evangelio nos llena de seguridad y gozo. Todos los que hemos oído y respondido favorablemente a este mensaje (v. 1, 2) tenemos anclada nuestra esperanza en Su Palabra (He 6:19).