Renovando hacia lo eterno

Sería inmensa la lista de cosas que podríamos anhelar. Tanto en lo emocional, lo físico, lo material, lo económico, en la salud, etc. Muchas pueden ser las áreas que pueden y deben ser cambiadas, pero sin duda ninguna tendría más importancia que el área espiritual.

El primer paso para transformar una sociedad

Este mensaje causó un cambio profundo en la cultura y sociedad del oriente, al punto que para cuando Pablo sirvió en Éfeso ya se decía que éste movimiento caracterizado por el amor y la paz de Cristo había logrado trastornar el mundo.

¿Qué hacer cuando no sé que hacer?

Lo bueno del cambio, es la inseguridad que nos produce. Si… yo se que eso parece ilógico y sin sentido, pero es verdad, porque entre más inseguros nos sentimos, más dependencia y necesidad de Dios tenemos, lo que nos lleva a acercarnos humildemente a Él y aceptar su voluntad.

De hecho Dios es quien produce “el cambio”, y lo hace porque es una herramienta Divina para moldear nuestro carácter, conformarnos a la imagen de su Hijo y cumplir su voluntad en nosotros. Como alguien dijo: Dios te ama tanto, que no dejará que sigas siendo igual.

Intencionalmente en Su Palabra

¿Cuál es nuestra actitud cuando nosotros vamos a la Palabra de Dios? ¿Leemos simplemente con el propósito de cumplir un requisito, o ponemos mucha atención a lo que leemos para que la Biblia nos transforme? ¿Se produce adoración antes y después de la lectura de las Escrituras, o solo cerramos las páginas y seguimos nuestra cotidiana vida?

Reconociendo nuestra real condición

Antes de continuar en la vida, ¿por qué no se hace un inventario espiritual sincero y profundo con Dios? Pídale que le ayude a ver dónde realmente está, y si ya ha visto donde se encuentra, entonces es momento de ponernos manos a la obra, es tiempo de reconstruir nuestra vida con la ayuda de nuestro bondadoso y poderos Dios.

La dureza produce “torpeza” espiritual

Todos tenemos la capacidad de transformar nuestro endurecido corazón en uno sensible (Ef. 1:3). Necesitamos pedir a Dios que vaya cambiándonos en la medida que exponemos nuestro ser a la Biblia con deseo pronto, hasta poder ser muy sensibles a Él, Su obra y voluntad.

El débil poder moral de la conciencia

La conciencia del hombre es una capacidad recibida por Dios para poder juzgar entre el bien y el mal, pero al ser influenciada por la naturaleza pecaminosa, la conciencia no tiene un poder pleno para obrar y ayudar al hombre a actuar correctamente ante Dios; es una capacidad limitada (Ro. 2:13-15).

¿Moda “terrenal”?

La Biblia nos exhorta a revestirnos del “nuevo” hombre, “el cual conforme a la imagen del que lo creó” se debe ir renovando constantemente hasta que lleguemos a estar en la presencia de Dios (v. 10). Por otro lado, también nos manda a que debemos despojarnos de las costumbres pecaminosas del “viejo hombre” (v. 9).