Nuestra vida no tiene que estar vacía

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Proverbios 14:10, 13
“El corazón conoce la amargura de su alma;
Y extraño no se entremeterá en su alegría…
Aun en la risa tendrá dolor el corazón;
Y el término de la alegría es congoja.”

Había una persona que tenía un gran vacío en su corazón, muchas veces atravesaba por episodios de profunda depresión, pero trataba de ocultarlos con la risa.

En forma general, esa persona manifestaba aparente alegría en la mayoría del tiempo, pero era impresionante ver que algunas veces esa alegría se transformaba en una euforia de felicidad, y era ahí cuando solamente ella sabía que en verdad estaba ocultando una profunda tristeza.

Un día, cuando tuvo la confianza de dialogar con sus amistades, tuvo la valentía de contar la realidad de su vida. Ella supo mencionar que normalmente aparentaba mostrar una vida alegre, pero que, en el fondo, cuando ella más sentía tristeza o una profunda depresión, en frente de sus amistades se transformaba en el alma alegre de la reunión, siendo muy espontánea y ocurrida, pero que cuando llegaba a la soledad de su cuarto, era cuando realmente su almohada veía su triste realidad, estaba inmersa en una profunda depresión.

Esta declaración ayudó a que sus amigos la comprendan mejor, que cuando esa persona manifestaba algarabía, entonces todos ellos estarían más cerca de ella para acompañarla y cuidarla en los momentos de soledad y más críticos de su vida.


Esta historia se puede repetir en la vida de muchos. Muchas personas lamentablemente tratan de mostrar al mundo una vida de gran alegría y satisfacción, de alguna manera intentan aparentar tener una vida plena, cuando detrás de ese rostro de gozo se encuentra una vida desdichada, vacía, y muchas veces llena de dolor. “La risa puede ocultar un corazón afligido, pero cuando la risa termina, el dolor permanece.” (Pr. 14:13 NTV)

Pero la vida no tiene que ser así para nadie. A causa de la caída del hombre el dolor, el vacío, la separación espiritual con Dios y la muerte, a más de otras muchas otras desgracias vinieron a la vida del hombre, y con eso la infelicidad, la amargura, la angustia, etc.

Cristo vino a solucionar ese problema en la vida. Dios es Quién desde el inicio del pecado vio que habría dolor en el corazón del hombre, pero quería cambiarlo (Is. 57:15). Él, en Su misericordia, envió a su Hijo para predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos…” (Is. 61:1; Comp. Lc. 4:17-21). Jesús dijo que, si alguien se encontraba abatido, Él le ayudaría a restaurar su vida (Mt. 11:28-29) y a conseguir una vida abundante en paz, gozo y significado (Jn. 10:10).

Solo Dios puede cambiar esa risa que enmascara la tristeza en una profunda y verdadera felicidad. Lo que tiene es que poner sus ojos en Cristo, pedirle que restaure su vida, y solamente allí encontrará lo que tanto necesita: Restauración de su vida, significado, y propósito para vivir pleno en Él. ¡Busque a Cristo y encontrará lo que su alma realmente necesita!

Juan 10:10
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”


«Una vida vacía e inmersa en la depresión puede encontrar plenitud, profundo gozo, y valor en los brazos de Cristo cuando lo reconoce como su Salvador»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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