Actuando con responsabilidad (Parte “I”)

Cuando Jesucristo se refiere a “uno de estos pequeñitos que creen en mí”, está hablando de nuevos creyentes, personas que recién están conociendo de Él, y que pueden ser provocados a pecar por el mal comportamiento de creyentes maduros o que ya tienen tiempo de haber nacido de nuevo, y que por su mala conducta hacen que pequen esos “pequeñitos”.

De nuestro lado

Los discípulos estaban discutiendo las posibilidades que ellos tenían de alcanzar puestos importantes cuando el Señor Jesús venga en Su reino. Esto fue algo que afectó varias veces a Sus seguidores. Jesús les recuerda que ese pensamiento no es apropiado. Él vino a servir, y con ese ejemplo debemos vivir enfocados.

¡Ayúdame a creer!

Si usted tiene dificultad en creer, no tenga temor en reconocerlo ante Dios, y pídale que le ayude a crecer en fe; la respuesta de Dios podrá venir por su reconocimiento, antes que por la fe, ayudándonos en ambas cosas.

Diálogos celestiales

Ante este singular evento, Pedro nos recuerda que, toda experiencia junto al Señor es única y maravillosa, pero que cada uno de nosotros podemos tener un “diálogo” con Dios más impactante al leer la Biblia, lo cual es lo más valioso, ya que fue inspirada por el Señor para nuestro provecho (2 P. 1:18-21). Tal vez no veremos una transfiguración como lo vieron los discípulos, pero podemos tener una conversación celestial con nuestro Dios cada día que nos acercamos a Su Palabra, y esa es una experiencia celestial que debe impactar nuestras vidas diariamente.

Una pequeña “degustación” del reino

Para nosotros los creyentes, también estamos a la espera de la manifestación del poder del reino. Dependiendo con el tiempo de la Segunda Venida de Cristo, algunos podremos estar vivos antes del rapto, o algunos estaremos muertos; no lo sabemos hasta que eso suceda. Pero como sea que nuestro cuerpo físico se halle, lo seguro es que todo creyente verá la gloria de Dios y el poder del Rey en Su reino, y en esa esperanza, podemos todos regocijarnos.

Con perspectiva divina (II)

Miremos nuestra vida como Dios la ve, miremos nuestra obediencia como Dios la ve, miremos el propósito para nuestra vida como Dios lo ve; y sólo allí caminaremos debidamente en esta vida hasta que lleguemos a Su presencia.

Con perspectiva divina (I)

Para poder entender y obedecer a Dios, necesitamos entender Su perspectiva; solamente así podremos obedecer con buena voluntad comprendiendo el propósito de lo pedido por Él.

¿Y usted qué respondería?

El reconocer a Jesús como Cristo es una obra que no puede ser entendida humanamente. El hombre natural no percibe las cosas de Dios (1 Co. 2:13-16), por eso Jesús le expresó a Pedro que esta verdad no pudo haber venido de su entendimiento humano, tuvo que Dios revelarlo. Jesús había sido enviado por Dios para darle a conocer, y para salvar al hombre.