¿Te conduce la sabiduría humana a Dios?

Cada vez es más normal pensar que hay una esfera personal que está por fuera del poder y alcance de la Palabra de Dios y por eso los creyentes acuden a este tipo de ayuda; pero, las Escrituras son muy claras en cuanto al trato que Dios le da a todo tipo de sabiduría humana que se oponga a las verdades fundamentales de Su Palabra…

El pueblo necesita líderes consagrados

¿Cuál es el requisito en el líder más necesitado dentro del pueblo de Dios? La respuesta es sencilla: Un líder consagrado.

Cultiva una buena amistad

Compara el tiempo de la amistad como una planta que debes cuidarla para que crezca bien, así mismo es la amistad, cuando pasas tiempo con esa persona, dejando de lado el romanticismo, vas a cultivar una amistad firme que sostenga la relación.

Seguridad para las Madres

Una de las emociones que más nos aqueja es el miedo. Fácilmente nos sentimos inseguros y creemos que muy poco es digno de nuestra confianza, por eso le tememos a tantas personas, cosas o situaciones.

El libro de Génesis nos narra la historia de Agar, una esclava que fue rechazada, abandonada con su hijo en medio del desierto, y que tuvo que enfrentar el peor temor para una madre: la muerte de su hijo.

La “locura” a la que somos llamados

¿Por qué la predicación de la palabra de Dios parece cada vez menos aceptada y más rechazada por el mundo en el que vivimos?

¿Será que como cristianos estamos en lo correcto al permanecer fieles a ella aunque eso implique que tengamos que ir en contra de las corrientes filosóficas y métodos humanísticos que parecen tener más credibilidad y aceptación por el mundo hoy?

Presencia condicionada, resultado maravilloso

Cuando hay pecado en la iglesia, y las personas permiten que la carnalidad se manifieste ante las dificultades y los problemas interpersonales (Ga. 5:19-21), las divisiones son evidentes, generando una pérdida de comunión con los demás hermanos y con Dios (1 Jn. 1:6-8).

Convirtámonos en cristianos “negociantes”

La mina de la que se nos habla en esta parábola era una moneda que equivalía a tres meses de salario de una persona, y cada uno de los diez siervos de este Noble recibió una, con la orden de que negociaran con ella para que cuando este hombre regresara hallara ganancia sobre su inversión…