La dicha del testimonio ajeno

Así como el padre, quien con esfuerzo educa y ayuda a un hijo a ser hombre de bien, y cuando este ha crecido manifiesta una vida provechosa y de buen comportamiento, y en esa vida se gloría; o del hijo que ve a su padre ser reconocido por alguna labor de su progenitor; así el creyente puede regocijarse en el buen testimonio de la persona que haya sido su discípulo o su discipulador.

Un Padre protector y sustentador

Así como Dios protegió a su Hijo del mal que otros querían causarle, Dios también nos protege a nosotros del mal que pueda llegar a nuestras vidas, algunas veces somos testigos de la forma en la que nos protege y otras veces no nos damos cuenta, pero siempre está cuidándonos.

¡Llámalo papá!

Tenemos que renovar nuestro concepto de padre para vivir nuestra nueva relación paterna con Dios. Él sí es un Padre perfecto, amoroso, sustentador, fiel, que no nos abandona, que no cambia de acuerdo a sus intereses o gustos, que es justo, misericordioso y que ejerce la disciplina con total armonía y pureza.

Cinco pilares del carácter

Debemos mantener presente que cada creyente debe seguir creciendo a la imagen del Señor, y siempre una exhortación con ese propósito viene bien (2 Ti. 4:2).

Dios lo conoce todo y aun así te ama

Dios es el amigo perfecto. Esta historia se relaciona con nosotros porque Él nos ha dicho todo lo que debemos saber, no se ha quedado con nada, ni nos ha ocultado nada, y todo lo que nos ha dicho, aunque nos duela, es para nuestro bien.

Dios te será fiel para siempre

Así como Dios fue fiel con Abraham y cumplió su promesa de amarlo toda su vida. Dios también es fiel con nosotros, cumplirá lo que nos ha prometido, nos amará durante toda nuestra existencia, cumplirá su obra en nosotros y nos dará el gozo de conocerlo en su gloria.

Incorruptible e inmortal es la victoria

La enseñanza de la resurrección nos alienta a mirar hacia lo eterno. ¿Podría imaginarse una vida finita, sin esperanza de una eternidad? Que terrible sería. Lo cierto es que sí hay resurrección y sí hay eternidad, y esto nos motiva a mirar hacia lo que está por venir.

¿Cómo será nuestro cuerpo en la eternidad?

Muchos misterios hay tras la verdad de la resurrección, y aunque la Biblia nos da respuestas a muchas de las preguntas sobre el tema, lo cierto es que no nos da toda la información al respecto.