Gozosos, firmes y constantes

Con tan gran fundamento, nuestra confianza en el mensaje del evangelio nos llena de seguridad y gozo. Todos los que hemos oído y respondido favorablemente a este mensaje (v. 1, 2) tenemos anclada nuestra esperanza en Su Palabra (He 6:19).

Ancla para el alma

La salvación del hombre halla su certeza en lo que Dios dice, y en Su compromiso de hacerlo. Para que usted pueda asegurarse de ello debe mirar la obra redentora de Cristo por su pecado, y por medio de la fe, creer en Él como su Salvador.

La seguridad en la obediencia

Cuando andamos en obediencia, saber que nuestra protección se halla tras el cuidado de Dios a quienes le siguen y lo adoran, pueden llenarnos de seguridad y alegría. Y aún, si hemos perdido mucho por nuestra desobediencia, pero estamos reconstruyendo nuestra relación con Dios, entonces podemos fortalecernos y alegrarnos ante esa seguridad.

Sentido de pertenencia

Cuando Pablo defiende su justificación por la fe, expresa que desea conocer más de su “Señor”; había llegado a desarrollar esa relación tan íntima que le otorgaba valor y seguridad. Jesucristo desea que todos tengamos esa misma relación, y nos invita a desarrollar una diaria relación personal de amor (Ap 3:20). Gocemos más de nuestra posición en Cristo, disfrutándolo en intimidad con nuestro “Señor”.

No más pagos

La palabra “perfectos” no habla de impecabilidad nuestra o de una perfección terrenal de quienes aceptan la salvación por fe en Jesús, esa palabra habla de una posición de justicia imputada o suministrada por la obra de Jesús (Ro 3:22; Gá 2:16; Fil 3:8, 9). Cristo, al pagar por nuestros pecados ha pagado toda deuda, entonces, ya no hay más pago, pues la obra del Señor fue completa cuando Él fue sacrificado en la cruz y su sangre derramada por nuestros pecados (He 10:5-14).

Dios, el único refugio – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXI)

Cuando David buscaba paz, la buscaba en Dios; y junto a Él, se “acallaba” su alma (v. 1). Este canto está lleno de confianza y esperanza. El Señor es nuestro salvador y nuestra roca, en Quien debe estar puesta toda nuestra esperanza. Derramemos confiados ante Él nuestro “corazón”, pues “Dios es nuestro refugio” (v. 8).

Oración de confianza – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XX)

¿Es normal que una persona tenga temor? ¿Un creyente puede tener temor o es una actitud incorrecta? ¿Qué es el temor y cómo combatirlo?

Dios es nuestro amparo y fortaleza – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIV)

Así como el pueblo de Jerusalén pudo estar tranquilo dentro de la ciudad ante el ataque asirio, nuestra vida debe estar tranquila recordando también que “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob” (v. 11).