Preguntas para después de la tempestad

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¿Sabías que el peor momento para tomar decisiones o sacar conclusiones sobre algún tema es cuando se está en medio de una crisis? Jesús sabía eso y los apóstoles lo aprendieron con la tempestad que enfrentaron, de ahí que Marcos nos hable de las preguntas que surgieron luego de esa experiencia vital de los Apóstoles en…  

Marcos 4.40-41 

“Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? 


Estas fueron las conclusiones que surgieron luego de esa experiencia de vida o muerte que los Apóstoles tuvieron en medio de la tempestad que el Señor calmó. Conclusiones que significaron un reproche de Jesús a los Apóstoles, como en el caso de la primera pregunta: 

¿Cómo era posible que luego de todo lo que habían presenciado de Jesús, aún no confiaran en Él? 

Lo que explica su desconfianza es que tristemente el hombre puede afirmar tener fe sin vivir conforme a ella, porque hacerlo implica de nosotros una fe mucho más sólida que la que profesamos. Por lo que alguien ilustró la fe con el hecho de sentarse en una silla. Porque cuando vemos una, es posible que afirmemos que ella es lo suficientemente fuerte como para sostenernos, pero, la mejor prueba de nuestra fe en la silla es sentarnos en ella. 

Es por eso que existen las pruebas en nuestra vida, porque Dios desea confirmar si lo que decimos creer de Él, realmente lo creemos. 

De ahí que sea una gran desdicha pasar nuestros momentos de prueba sin ver a Dios, sin estirar nuestra fe y sin verle obrar a nuestro favor. Por tanto, necesitamos orar para que la próxima vez que estemos pasando por una situación difícil, pongamos nuestra visión en Él y no en la prueba. 

Porque enfocarnos en la prueba garantiza que sintamos temor, una emoción que se relaciona de manera opuesta con la fe. Así: a menor fe en Dios, mayor temor; y a mayor fe en Dios, menos temor. Por eso, cuando nuestra fe en Dios es fuerte, podemos gozar de la paz y la confianza que hallamos en Él aun en medio de las peores tempestades. 

Una paz que hallamos en la presencia de Jesús y en su Palabra, que tiene grandes promesas para sostenernos en los momentos de tempestad, como estas: 

  1. Jesús es nuestro Señor y tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra. (Fil. 2.9-10
  1. Jesús está con nosotros en todo tiempo. (Mt . 28.20
  1. Jesús intercede por nosotros ante el Padre. (Ro. 8.34

Luego de esta primera pregunta… 

La segunda que surgió fue la que se hicieron los Apóstoles, cuando dijeron:  

¿Quién es este? 

Y se lo preguntaron porque su corazón estaba tan endurecido que a pesar de todo lo que habían presenciado, aún no entendían quién era Jesús. 

Porque Él no se amoldaba a sus expectativas. Ellos esperaban un Salvador ciento por ciento humano, pero se hallaron con que Él también era ciento por ciento Dios; y claro, estar frente a Dios produce un temor que paraliza, pero también una paz que sobrepasa todo entendimiento. 

De ahí que Paul Tripp diga que: «Nuestra paz siempre se basa en la presencia, el poder, y el carácter del Señor. Que no necesitamos vivir en la ansiedad y el miedo porque Él gobierna el cielo y la tierra de acuerdo a su plan. Y que la soberanía absoluta de Dios garantiza el cumplimiento de cada una de sus promesas a cada uno de sus hijos» (Instrumentos en las manos del Redentor, 2019) 


«A menor fe en Dios, mayor temor; y a mayor fe en Dios, menos temor»

Ministerio UMCD

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