Presencia condicionada, resultado maravilloso

Cuando hay pecado en la iglesia, y las personas permiten que la carnalidad se manifieste ante las dificultades y los problemas interpersonales (Ga. 5:19-21), las divisiones son evidentes, generando una pérdida de comunión con los demás hermanos y con Dios (1 Jn. 1:6-8).

Analizando mi salvación y viviendo acorde

El día de la salvación marca un antes un después eterno en la vida de un creyente (2 Co. 5:17). El momento que esa persona recibe por fe el regalo inmerecido del perdón de pecados y la vida eterna al depositar su fe en Cristo como su único y suficiente Salvador, ese creyente entra a experimentar una vida espiritual real como resultado de la obra purificadora y regenerativa del Espíritu Santo (Tit. 3:5).

Hasta nuestro entendimiento cambió

El día de la salvación el cambio radical que se da en el creyente cambia por completo todo lo que el hombre era. Es perdonado, es hecho hijo de Dios, es salvado de la condenación, recibe capacidad espiritual para relacionarse con Dios, tiene herencia celestial, recibe dones espirituales, el Espíritu Santo entra a morar en él, etc. Todo esto es lo que la “nueva creación” trae a la persona. Entre todos esos beneficios se encuentra el entendimiento espiritual de Dios y de la vida.

Mirando y reflejando… Su gloria

Cuando una persona escucha y recibe el mensaje del evangelio, la gloria de Dios en la obra de Cristo le es revelada, y esa gloria le transforma dando vida, cambiando su corazón y otorgándole un conocimiento mucho más amplio de Dios.

Nuestra capacidad viene de Dios

Al mirar la obra de Dios, todos nosotros debemos recordar que de nosotros mismos no hay nada realmente útil que Él necesite para hacer Su obra. Lo cierto es que la obra no es hecha por el hombre, la obra es del Dios Todopoderoso, quien en Su providencia y buena voluntad decide utilizar a hombres para la tarea, pero que no requiere de ellos para hacerlo. Es en Su gracia que somos considerados para participar con Él.

Cinco pilares del carácter

Debemos mantener presente que cada creyente debe seguir creciendo a la imagen del Señor, y siempre una exhortación con ese propósito viene bien (2 Ti. 4:2).

Incorruptible e inmortal es la victoria

La enseñanza de la resurrección nos alienta a mirar hacia lo eterno. ¿Podría imaginarse una vida finita, sin esperanza de una eternidad? Que terrible sería. Lo cierto es que sí hay resurrección y sí hay eternidad, y esto nos motiva a mirar hacia lo que está por venir.

¿Cómo será nuestro cuerpo en la eternidad?

Muchos misterios hay tras la verdad de la resurrección, y aunque la Biblia nos da respuestas a muchas de las preguntas sobre el tema, lo cierto es que no nos da toda la información al respecto.