Dios lo conoce todo y aun así te ama

Dios es el amigo perfecto. Esta historia se relaciona con nosotros porque Él nos ha dicho todo lo que debemos saber, no se ha quedado con nada, ni nos ha ocultado nada, y todo lo que nos ha dicho, aunque nos duela, es para nuestro bien.

Dios te será fiel para siempre

Así como Dios fue fiel con Abraham y cumplió su promesa de amarlo toda su vida. Dios también es fiel con nosotros, cumplirá lo que nos ha prometido, nos amará durante toda nuestra existencia, cumplirá su obra en nosotros y nos dará el gozo de conocerlo en su gloria.

“Desde la antigüedad lo había planeado”

Para los que somos hijos de Dios, esto implica una belleza indescriptible, porque el mismo que nos llama sus hijos es quien tiene en sus manos, los finos hilos del destino humano, tiene el poder de comenzar o terminar su plan, de librarnos de cualquier amenaza que se revele contra nosotros y que nos asegura protegernos hasta que recibamos la herencia de gloria que Él nos tiene reservada (1 P. 1.4).

Respondiendo sabiamente ante las amenazas

Estas tres cosas debemos hacer para enfrentar las amenazas de la vida: 1. Acercarnos a Dios en oración, 2. Recordarnos quién es nuestro Dios y adorarlo por ello, y 3. Pedir, pensando en su gloria, más que en nuestro bienestar y comodidad.

¿Cómo responder a las amenazas de la vida?

Esta historia se parece a nuestra realidad porque todos enfrentamos diariamente amenazas de todo tipo a nuestra vida, la enfermedad, la economía, la injusticia, los enemigos, etc…; pero debemos entender que como pueblo de Dios, su nombre esta puesto en nosotros, y por ende, no estamos solos enfrentando el mundo, sino que Dios está tan involucrado con nosotros, que no permitirá que su nombre sea deshonrado.

Todos adoramos algo

Este ejemplo de Idolatría entre el pueblo de Dios es una exhortación a nosotros como pueblo santo. Porque como seres adoradores por naturaleza, todos somos llamados a adorar a Dios, sometiéndonos a su palabra, creyendo en ella y obedeciéndola. La pregunta es: ¿Nuestra vida adora a Dios?

¿Estamos realmente firmes?

Como creyentes, debemos ser prudentes y humildes. La prudencia nos ayudará a actuar apropiadamente, mientras que la humildad no recordará de que todos podemos caer. En cambio, la necedad nos hará actuar sin cordura, y el orgullo nos cegará haciéndonos creer que somos invencibles ante las tentaciones.

Aprendiendo de experiencia ajena

Al igual que Israel, todos los creyentes hemos sido liberados del pecado por la misericordiosa bondad del Señor. Por Su gracia hemos recibido lo que no merecíamos, y tenemos la seguridad de que estaremos en Su presencia el día que partamos de este mundo. Pero mientras ese día llegue, ¿por qué no vivir consagrados a Él?