No más pagos

La palabra “perfectos” no habla de impecabilidad nuestra o de una perfección terrenal de quienes aceptan la salvación por fe en Jesús, esa palabra habla de una posición de justicia imputada o suministrada por la obra de Jesús (Ro 3:22; Gá 2:16; Fil 3:8, 9). Cristo, al pagar por nuestros pecados ha pagado toda deuda, entonces, ya no hay más pago, pues la obra del Señor fue completa cuando Él fue sacrificado en la cruz y su sangre derramada por nuestros pecados (He 10:5-14).

Perdonado

Recordemos que no perdonar tiene un costo que se paga en nuestra relación con Dios, no en tu salvación, pero si en Su trato contigo, porque la falta de perdón pone un obstáculo entre Su gracia y tú.

¿Problemas legales en la congregación?

Pablo estaba encarando un problema legal que se estaba dando entre dos hermanos de la iglesia. Había sido tal el problema que habían decidido buscar a la autoridad civil para que solucione el asunto entre ellos. El apóstol les recuerda que “la ropa sucia se lava en casa”. Buscar la ayuda de un líder o un creyente sabio es prudente para poder solucionar el problema.

Dos verdades para vencer el temor

Seguramente en este último mes o año ha habido muchas situaciones que te han producido temor y hasta te han hecho sentirte ansioso y angustiado. En mi caso esta semana mi mascota me hizo pasar un susto. El problema no es sentir temor, esta es una emoción natural en el ser humano luego de la caída de Adán y Eva, el verdadero problema es que el temor gobierne tu mente, decisiones, acciones y relaciones, y en lugar de vivir la vida abundante que Cristo te puede dar, estés sometido por el temor.

Es hora de hacer compromiso

Cuando reconocemos sinceramente nuestro error, y cuando nos arrepentimos de corazón, es cuando nuestro compromiso al Señor va a darse como un profundo deseo de cambio completo. En ese instante un compromiso debe hacerse para no fallarle. Este acto es una manifestación real de arrepentimiento.

Una retrospección saludable

Busquemos en estos días un tiempo sano, prudente, para poder mirar hacia atrás, al pasado de nuestras vidas, y podremos mirar en todas las cosas que hemos hecho mal, y nos sorprenderemos las veces en que Dios obró de muchas formas. Cuando mire hacia el pasado verá la mano de Dios en todo el tiempo, y se fijará como este examen le dará como resultado un corazón que adora a Dios en agradecimiento por Su fidelidad y misericordia.

Los frutos del convencimiento

Si usted ha pecado, y ha reconocido ante Dios su error pidiendo perdón, no deje que ese sentimiento de culpa lo mantenga oprimido, sin que pueda celebrar el gozo del perdón del Señor. Dios es “bueno y perdonador, y grande en misericordia” (Sal. 86:5); si Él ya lo ha perdonado, pues vaya con confianza a Su presencia y continúe edificando su relación con nuestro Padre Celestial, Él está presto, como el padre del hijo prodigo a restituir su vida sin reparos.

Restituyendo nuestra injusticia

Para lograr una verdadera reconstrucción de nuestras vidas, tenemos que mirar hacia aquellos que hicimos daño, pedir perdón y buscar una restitución apropiada a mal causado. Solo ahí podremos continuar con la reconstrucción apropiada de nuestra vida y nuestras relaciones con los demás.