Declarado Dios por Su resurrección

Cristo Jesús, siendo Dios, no se limitó a su deidad ni se aferró a ella (v. 6), sino que decidió hacerse “siervo”, uno que sometía su voluntad para hacer la voluntad de otro para obedecer (v. 7). Jesús venía a la tierra al hacerse Hombre para someterse a la voluntad del Padre y así llegar a la muerte sacrificial en la “cruz” (v. 8).

El Siervo obediente que se humilló

Cristo Jesús, siendo Dios, no se limitó a su deidad ni se aferró a ella (v. 6), sino que decidió hacerse “siervo”, uno que sometía su voluntad para hacer la voluntad de otro para obedecer (v. 7). Jesús venía a la tierra al hacerse Hombre para someterse a la voluntad del Padre y así llegar a la muerte sacrificial en la “cruz” (v. 8).

El Siervo que llevó mi pecado

Un autor le llamó el Siervo Traspasado, porque eso es exactamente lo que le pasó, Jesucristo fue traspasado en su costado después de que había muerto en la cruz (Jn. 19:31-35). Esto fue lo último cruento que hicieron con el cuerpo del fallecido Siervo. Pero ¿por qué tanto dolor y sufrimiento?

El regalo de la libertad y la vida

Ser esclavo de alguien y destinado a muerte sin posibilidades nuestras de librarnos de ello es ya terrible como idea, pero el estar realmente esclavo y destinados a la muerte eterna y no saber que lo estamos es aún peor. Vivir una condición horrenda y sin saberlo es realmente dramático.

La motivación es el amor

Cuando miramos hacia el sacrificio de la cruz, podemos encontrarnos con esta misma premisa. Dios, en su inmenso amor con que nos amaba, motivado por Su profundo deseo de rescatarnos, tuvo que realizar un acto que demandaba una acción incomparablemente grande, tenía que dar “a su Hijo unigénito” (v. 16).

¡Hoy puede ser su día!

Hay un solo día en el calendario de nuestra vida en que podamos hallar la salvación. En ese día la persona escucha y entiende que Dios quiere salvarlo, y que para hacerlo Él ya había enviado a Jesús a morir para otorgar el perdón. El día que lo entiende por obra del Espíritu Santo, la persona acepta por fe el regalo o la gracia salvífica de Dios, y ese día llega a ser salvo. Ese día marca una vez y para siempre el destino eterno del ahora creyente.

Mensajero de reconciliación

Ahora, todos los que hemos sido perdonados y reconciliados por medio de Cristo, somos llamados a participar como mensajeros de reconciliación por medio de la predicación del evangelio. Cristo es el agente que hace posible la reconciliación, y el deseo del Señor es que nosotros que hemos sido perdonados, podamos por nuestra propia experiencia hablar a otros de esta única oportunidad.

El urgente proceso del perdón

Muchos piensan que el perdón es un sentimiento que debe nacer en la persona ofendida, cuando no es así. En la ofensa los sentimientos que nacen con el hecho son el dolor, el odio, el rencor, la venganza, etc. Así que un deseo bueno nunca vendrá después de la ofensa. Es por ello por lo que la Biblia nos enseña que el perdón es un acto que debe venir de la voluntad propia de la persona ofendida de no tomar acciones negativas y restituir la relación a pesar de la ofensa. Pablo nos menciona en estos versículos que es un deber de obediencia.