¿Hasta cuándo celebramos Navidad?

Celebremos y adoremos por el nacimiento de Cristo todos los días de nuestra vida, al mismo que recordamos y glorificamos a Cristo por Su muerte y resurrección. Recordemos que sin Su nacimiento no se hubiera podido dar Su muerte por nuestros pecados para salvarnos.

Crónica de una promesa: “Su llegada”

Recordar el nacimiento de Jesús, no tiene sentido sin recordar esta promesa de su nacimiento: Venir a Belén, morir en Calvario. Ahora que celebramos Navidad, recordemos el verdadero significado de esta fecha.

Crónica de una promesa: “Su anunciación”

La anunciación a esta piadosa pareja traería a sus vidas la noticia nunca antes experimentada, pero grandemente esperada. Al fin, la promesa se daría. El niño que nacería sería llamado Jesús, porque Él salvaría al hombre de su pecado (Mt. 1:21). Los padres ya estaban anunciados, el niño encamino ya había sido engendrado.

Crónica de una promesa: “Su sufrimiento”

Ahí estaba la respuesta, Isaías sabía muy bien que el Hijo del Hombre, la Simiente Prometida, tendría que morir y sufrir; pero que su muerte traería esperanza al hombre para que nuevamente pueda tener acceso al Creador. Esta sería la herida en la cabeza de la serpiente, el plan perverso sería destruido; el hombre tendría una nueva oportunidad de estar en paz con Dios (Is. 53:5; Ro. 5:1).

Crónica de una promesa: “Su ascendencia”

Ya serían cerca de 4000 años desde que Dios habló a Adán y a Eva allá en Edén. Y “cuando vino el cumplimiento del tiempo, DIOS ENVIÓ A SU HIJO, NACIDO DE MUJER Y NACIDO BAJO LA LEY.” (Gá. 4:4). Sería en el tiempo del Señor, aunque para el hombre el tiempo parecería un enemigo invisible del cual no se podría olvidar, Dios no retarda su promesa.

Crónica de una promesa: “Su venida”

Navidad es recordar parte de esa Promesa dada por Dios en el Edén. El nacimiento de Jesús es la una cara de la moneda, y su muerte en la Cruz la otra. Sin las dos no hay cumplimiento total. Gracias a Dios, esa promesa se cumplió.

¿Dios está en control de nuestro sufrimiento?

Entender que Dios no es el que produce en nuestras vidas el sufrimiento, pero si es el que da su consentimiento para que suceda, nos permite responder la pregunta: ¿Quién es el autor del sufrimiento?, y aunque a primera vista no parezca serlo, porque a veces sufrimos por nuestro propio pecado y por la maldad de otros, en el fondo de todo, Dios es quien lo permite.

Cuando se responde el ¿quien?, se puede responder el ¿por qué?. Es posible que en este punto hallamos dado un paso gigantesco para entender el sufrimiento, pero al mismo tiempo nos hará tropezarnos con una “montaña” que nos resultará imposible escalar, esa montaña es la soberanía de Dios y su derecho de hacer con su creación lo que Él considere mejor.

Dos verdades para vencer el temor

Seguramente en este último mes o año ha habido muchas situaciones que te han producido temor y hasta te han hecho sentirte ansioso y angustiado. En mi caso esta semana mi mascota me hizo pasar un susto. El problema no es sentir temor, esta es una emoción natural en el ser humano luego de la caída de Adán y Eva, el verdadero problema es que el temor gobierne tu mente, decisiones, acciones y relaciones, y en lugar de vivir la vida abundante que Cristo te puede dar, estés sometido por el temor.