Un regalo que disfrutarás para siempre

¿Cómo no celebrar el nacimiento de Cristo?, sí con Él, Dios se identificó con nuestro sufrimiento, se compadeció de nosotros, murió y resucitó para darnos vida eterna a todos los que hemos creído en su Hijo Jesús.

No es para que lo lleve solo

La invitación de Cristo es para que traigamos nuestra tarea de enfrentar al pecado y nos pongamos a manera de “yugo” con Él para que podamos trabajar juntos.

Disfrutando el nacimiento de Jesús

El regalo de la paz, la salvación y la luz es el que encarna nuestro Señor Jesucristo, un regalo maravilloso que miles de personas han deseado a lo largo de la historia, que Simeón pudo tener en sus manos y que tu y yo también podemos tener creyendo en Cristo y en su obra de salvación.

El verdadero regalo

En Él se encarnó la esperanza, la gracia y el amor, conocimos por medio suyo a Dios, escuchamos las buenas noticias de Su misericordia, somos consolados y liberados de la esclavitud del pecado para vivir una vida abundante en el Espíritu, que le alabe y honre en todo tiempo, y hallamos su descanso, junto con la promesa de resurrección y de ser revestidos con un vestido incorruptible y glorioso.

Hablemos de amor…

Debemos preocuparnos porque nuestro amor más profundo sea para Dios, porque sí es así, continuamente estaremos motivados a obedecerle y agradarle, el Apóstol Pablo sentía ese amor y por eso dice que el amor de Dios lo hacia sentir obligado, movido, apremiado, constreñido a hacer Su voluntad…

El primer paso para transformar una sociedad

Este mensaje causó un cambio profundo en la cultura y sociedad del oriente, al punto que para cuando Pablo sirvió en Éfeso ya se decía que éste movimiento caracterizado por el amor y la paz de Cristo había logrado trastornar el mundo.

El engrandecimiento por el servicio

La grandeza del servicio está en la capacidad que tiene el que brinda una obra de amor en favor de aquel que lo necesita. Es grande porque, quien sirve tiene capacidad de hacer algo que el otro necesita, y que muchas veces no tiene cómo cubrir esa necesidad. Por ejemplo, si hay alguien con hambre porque no tiene recursos para adquirir alimento, al poder proveerle de alimento la persona que sirve le está brindando algo que si tiene, dando al necesitado; en esa capacidad de servir y ayudar está la verdadera grandeza.

Con poder, por voluntad

Honremos al Creador con nuestras vidas y vivamos agradecidos porque en Su voluntad nos creó. No esperemos hasta llegar al cielo para adorarlo por Su poder y voluntad de crearnos, podemos hacerlo desde ahora, y cada día, hasta que estemos ante Su trono.