¿Vacilante?

Nosotros como creyentes debemos mirar al carácter de Dios y vivir reflejándolo en todas nuestras áreas de vida. Debemos dar gracias al Señor por su carácter fiel, podemos confiar en Su Palabra y descansar en sus promesas. Pero al mismo tiempo daremos honra a Su Nombre si nosotros manifestamos ese mismo carácter ante los demás.

Cinco pilares del carácter

Debemos mantener presente que cada creyente debe seguir creciendo a la imagen del Señor, y siempre una exhortación con ese propósito viene bien (2 Ti. 4:2).

Autoridad y sumisión

Dios ha establecido un orden en la cadena de autoridad y sometimiento que ayuda al debido desarrollo de la vida en todo sentido, y ese orden da al hombre y a la mujer derechos y responsabilidades que deben ser apropiadamente llevadas para dar buen testimonio ante los hombres y los ángeles, pero, sobre todo, para agradarlo a Él.

El anhelo sublime del creyente

Nuestra vida debe reflejar el carácter del Señor, y para ello Dios usa varias vías para ayudarnos a crecer. La obra del Espíritu Santo, la Palabra de Dios, las pruebas, las disciplinas, la iglesia, otros creyentes y más, son los medios por los cuales Dios va forjando el carácter de Su Hijo en cada creyente, pero es el creyente quien debe alinearse con la voluntad de Dios y desear alcanzarlo.

Demos a conocer nuestra gentileza

Una sonrisa gentil, un saludo amable, y una respuesta afable siempre serán bien apreciadas.

¿Por qué no le damos la bienvenida?

Debemos mirar las pruebas de una manera distinta para que ellas no nos sean negativamente adversas. ¡Aprendamos a dar la bienvenida con alegría a cada prueba que llegue a nuestras vidas!

¿Moda “terrenal”?

La Biblia nos exhorta a revestirnos del “nuevo” hombre, “el cual conforme a la imagen del que lo creó” se debe ir renovando constantemente hasta que lleguemos a estar en la presencia de Dios (v. 10). Por otro lado, también nos manda a que debemos despojarnos de las costumbres pecaminosas del “viejo hombre” (v. 9).

Plegaria pidiendo protección contra los enemigos – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIX)

Los Nombres de Dios en el Antiguo Testamento son una manifestación directa de adoración. Los judíos le han dado mucho valor al significado de los nombres, porque consideran que representan quien es la persona. Muchos de esos Nombres expresan varios atributos o características de Dios al mismo tiempo.