Él tiene que ir delante

¿Cuándo viajamos a un lugar nuevo busca la ayuda de alguien para que lo guíe o simplemente sale a la aventura sin saber a dónde ir?

Dios ya ha venido obrando

¿Ha pensado usted alguna vez que Dios ya ha venido obrando en algo que Él va a hacer o simplemente el Señor obra en el momento que usted comienza a obedecer?

Autoridad y sumisión

Dios ha establecido un orden en la cadena de autoridad y sometimiento que ayuda al debido desarrollo de la vida en todo sentido, y ese orden da al hombre y a la mujer derechos y responsabilidades que deben ser apropiadamente llevadas para dar buen testimonio ante los hombres y los ángeles, pero, sobre todo, para agradarlo a Él.

Alentados para hacer Su voluntad

Nuestra vida puede ser grandemente prosperada y todo nos “saldrá bien” si confiamos en Él (Jos. 1:8), aprendemos a depender y a no desmayar. Nuestra vida no tiene que ser una de derrota, sino una de victoria y conquista con la ayuda de Aquel que nos quiere bendecir todo el tiempo.

¿Hasta cuándo celebramos Navidad?

Celebremos y adoremos por el nacimiento de Cristo todos los días de nuestra vida, al mismo que recordamos y glorificamos a Cristo por Su muerte y resurrección. Recordemos que sin Su nacimiento no se hubiera podido dar Su muerte por nuestros pecados para salvarnos.

Crónica de una promesa: “Su llegada”

Recordar el nacimiento de Jesús, no tiene sentido sin recordar esta promesa de su nacimiento: Venir a Belén, morir en Calvario. Ahora que celebramos Navidad, recordemos el verdadero significado de esta fecha.

Crónica de una promesa: “Su anunciación”

La anunciación a esta piadosa pareja traería a sus vidas la noticia nunca antes experimentada, pero grandemente esperada. Al fin, la promesa se daría. El niño que nacería sería llamado Jesús, porque Él salvaría al hombre de su pecado (Mt. 1:21). Los padres ya estaban anunciados, el niño encamino ya había sido engendrado.

Crónica de una promesa: “Su sufrimiento”

Ahí estaba la respuesta, Isaías sabía muy bien que el Hijo del Hombre, la Simiente Prometida, tendría que morir y sufrir; pero que su muerte traería esperanza al hombre para que nuevamente pueda tener acceso al Creador. Esta sería la herida en la cabeza de la serpiente, el plan perverso sería destruido; el hombre tendría una nueva oportunidad de estar en paz con Dios (Is. 53:5; Ro. 5:1).