La dicha del testimonio ajeno

Así como el padre, quien con esfuerzo educa y ayuda a un hijo a ser hombre de bien, y cuando este ha crecido manifiesta una vida provechosa y de buen comportamiento, y en esa vida se gloría; o del hijo que ve a su padre ser reconocido por alguna labor de su progenitor; así el creyente puede regocijarse en el buen testimonio de la persona que haya sido su discípulo o su discipulador.

Cuando la batalla arrecia

En nuestra reconstrucción espiritual, entre más avanzamos, más difícil se pone. Nuestras debilidades más nos agobian, los pecados más nos asedian, y la oposición del mundo estarán golpeando más fuerte. Es ahí donde más necesitaremos del Señor para lograrlo.

Todo, con detalle y esfuerzo

Si queremos restaurar nuestra vida, vamos a necesitar la ayuda de otras personas, no podremos lograrlo solos. Y también se debe hacer un trabajo en todas las áreas, no en algunas nada más.

Demanda trabajo y tiempo

Nuestra obra en el Señor nunca es en vano, pero si demanda esfuerzo firme y constante (1 Co. 15:58). Sigamos fieles y confiemos en Dios, porque Él sigue trabajando, y un día veremos los frutos.

Motivados por la comprensión

El poder comprender todo lo que representa el ser llamados, el ser establecidos, y el ser impartidos con Su autoridad solamente nos lleva a una acción: “Responder favorablemente con motivación”.

Demanda un esfuerzo

¿Qué tanto hacemos para seguir a Dios? ¿Bajo qué estándar medimos nuestra adoración al Señor, bajo el nuestro, o bajo la voluntad de Él?

Esfuerzo provechoso

Una persona obediente pone los fundamentos de su vida sobre la guía de Dios, Su soberanía y sabiduría.

Trabajando sin desmayar

Trabajando sin desmayar.   2 Crónicas 15:7, 8 “Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra. Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo…”   En la obra del Señor los desalientos y el cansancio en las batallas pueden venir muySigue leyendo “Trabajando sin desmayar”