Advertencia en contra de los maestros

La enseñanza de la Palabra de Dios es un privilegio que pocos tienen, pero tiene una responsabilidad muy grande. El uso inapropiado del conocimiento de la verdad puede traer juicio delante de Dios (Mr. 12:40; Stg. 3:1).

La pregunta que retumbó en el templo

Uno de los misterios más grandes para el hombre es llegar a entender y a aceptar la plena Deidad y Humanidad de Jesucristo. Su deidad hizo posible que pudiera hacerse hombre para venir al mundo, y Su humanidad hizo posible que el mundo sea salvo por Él.

Una mayordomía correcta

Muchos cristianos hoy, tristemente, solamente dan a uno u a otro, pero no somos fieles a los dos. Al dar a Dios en primer lugar manifestamos nuestra adoración a Él; y el dar a las autoridades terrenales también es una manifestación de adoración al Señor al obedecer Su voluntad, y al mismo tiempo es testimonio al mundo que somos verdaderos hijos de Dios.

El peligro del rechazo

El rechazo a Jesús fue el medio que Dios permitiría para que nuestro Salvador llegue a la cruz. Si hubieran aceptado al Mesías, Su muerte no se hubiera dado. Dios había enviado a Jesús en el momento más frívolo de la vida espiritual de Israel para brindar salvación a todos nosotros.

Reconociendo Su autoridad

El hombre que rechaza la autoridad de Dios en su vida siempre cuestionará Su voluntad. Le cuesta al hombre rebelde aceptar lo que Dios hace o dice en Su Palabra. Por nuestra naturaleza pecaminosa, muchos tenemos una actitud rebelde ante Dios.

Un clamor de salvación

Muchos hoy en día reflejamos el mismo comportamiento que el pueblo judío tuvo al ver a Jesús entrar. Queremos la liberación de nuestras opresiones temporales, pero no de nuestra alma; muchos lo claman como Rey, pero en su corazón rechazan Su autoridad; muchos decimos que creemos en Él, pero en verdad no lo reconocen debidamente.

Arreglo divino

En nuestra vida, todos debemos mirar la soberanía de Dios y confiar en Su voluntad y obedecer. Dios tiene todo divinamente arreglado para cumplir con Sus planes, y si nosotros seguimos con fe sus directrices, podemos confiar en que todo saldrá tal cual Él lo ha previsto.

El engrandecimiento por el servicio

La grandeza del servicio está en la capacidad que tiene el que brinda una obra de amor en favor de aquel que lo necesita. Es grande porque, quien sirve tiene capacidad de hacer algo que el otro necesita, y que muchas veces no tiene cómo cubrir esa necesidad. Por ejemplo, si hay alguien con hambre porque no tiene recursos para adquirir alimento, al poder proveerle de alimento la persona que sirve le está brindando algo que si tiene, dando al necesitado; en esa capacidad de servir y ayudar está la verdadera grandeza.