Dignos de reconocimiento

En cada congregación nos encontramos con creyentes fieles a la obra, aquellos que, sin ser pastores o ministros reconocidos en la iglesia, dan de sus vidas en el servicio a los demás. Su esfuerzo y dedicación es entregado en relación al Señor y a la iglesia. Ellos deben ser igualmente reconocidos, apreciados y respetados.

Velando por Sus siervos

Cada creyente debemos estar agradecidos por aquellos pastores y misioneros que han servido al Señor, y por medio de quienes Dios nos ha bendecido con sus vidas, cuidados y enseñanzas. A la verdad, todos nosotros somos el resultado de amor y esfuerzo de algún siervo de Dios que ha dado de su tiempo y amor para que nosotros podamos conocer a Dios y a Su Palabra, y crecer en Él.

Es tiempo de nuestra dedicación

En un mundo caído, donde nuestro ego y el mundo nos dicen que debemos hacerlo todo para nosotros mismos, el encuentro con nuestra carne nos llevará a negar nuestra entrega a Dios. Pero cuando hacemos un reconocimiento de la mano buena del Señor en nuestro favor, es cuando nuestro agradecimiento debe terminar en nuestra dedicación entera de todo lo que soy a Él.

Abrumados por Su determinación

Jesús, como nos dice el pasaje en Hebreos, “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He. 12:2). Él entendía que este sufrimiento tenía un propósito, por eso acepto gozosamente el sufrimiento. Su sacrificio nos brinda ahora la posibilidad de salvación.

¿Cómo podemos honrar a los padres?

Hoy en día se usa una frase que dice: “Padre no es quien te dio la vida, sino quien te crió”, haciendo mención que un padre no es la persona por medio del cual Dios brindó la vida al hijo, sino aquella persona que ha pasado años cuidando o velando por los intereses de un hijo. El verdadero agradecimiento y honra debe ser dado a ambos.

Cómo atrapar a un mono

Dios quiere que confiemos en Él, que aprendamos que es nuestro Jehová-Jireh (Dios proveedor – Gn 22:14). Dios promete no desampararnos, ni dejarnos; sino que suplirá de acuerdo a nuestras necesidades en el momento exacto. Nuestra fe en Dios va a ser nuestra fuente de contentamiento, agradecimiento, y una vida sin avaricia; “de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador” (He 13:5, 6). Con fe, confiemos en las provisiones de nuestro Dios, Él siempre suplirá nuestras necesidades.

Alabanza por las bendiciones de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXV)

Cuando reconocemos a Dios por Quien es Él, y por todas las bendiciones que Él nos ha dado, nuestro ser por completo debe bendecir en agradecimiento por toda Su gracia y misericordia. Si no podemos postrarnos en adoración al Señor en reconocimiento ante ello, entonces nuestro corazón no lo está reconociendo como debe ser, y ahí tenemos un muy grave problema del cuál debemos arrepentirnos.

Cántico de las bodas del rey – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIII)

Este hermoso canto nos invita a todos los creyentes a adorar al Rey de reyes, nuestro Señor. Todos los creyentes gentiles estaremos con Israel ante Jesús en su Reino Milenial. Nuestro compromiso debe ser solamente con Él, dejando todo lo demás a un lado; y nuestra alabanza constante debe estar llena de gozo hacia el Señor, Quien ahora nos ha revestido de Su justicia por nuestra fe en Él (Ro 3:22).