Hablemos de amor…

Debemos preocuparnos porque nuestro amor más profundo sea para Dios, porque sí es así, continuamente estaremos motivados a obedecerle y agradarle, el Apóstol Pablo sentía ese amor y por eso dice que el amor de Dios lo hacia sentir obligado, movido, apremiado, constreñido a hacer Su voluntad…

El Rey entre los inicuos

1. Camino al Gólgota fue ayudado a llevar su pesada cruz porque ya había perdido fuerzas por todo lo que había sufrido. Desde el momento que oró para pedir la ayuda de Dios, el desvelo de un juicio muy largo e injusto, los maltratos y vejámenes aquí y allá, a más de los azotes; todo esto había debilitado a Jesús.

La “Víctima” de nuestra Pascua

Aunque los discípulos estaban preparando la cena, ellos no sabían que Dios había preparado Su Cordero Perfecto para ser inmolado. El tiempo de la muerte de Cristo justamente se dio en el cumplimiento de la Pascua en Israel. Dios había librado a Su pueblo en Egipto de la muerte de sus primogénitos y de la esclavitud por medio del cordero que ellos sacrificaron, y ahora Él estaba proveyendo en Su Unigénito la liberación del pecado, el perdón y la vida eterna.

Entrega es confianza y amor

Un acto tal solamente puede darse cuando alguien ama y confía, es una entrega absoluta. En nuestra relación con Dios debería haber tal confianza del cuidado de Dios que no nos deberíamos detener a pensar en lo que no tenemos, si no, en lo que sí podemos hacer para Él; y al hacerlo le estamos mostrando nuestro amor, que Él es nuestro todo.

Abrumados por Su determinación

Jesús, como nos dice el pasaje en Hebreos, “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He. 12:2). Él entendía que este sufrimiento tenía un propósito, por eso acepto gozosamente el sufrimiento. Su sacrificio nos brinda ahora la posibilidad de salvación.

Tenían necesidad, pero del Señor

Hemos llegado tanto a ser tan autocomplacientes, que esperamos que primero Dios nos de para buscarlo, y si hay algo que requerimos, primero saciamos esa necesidad, y después lo seguimos. Pero si aprendiéramos de aquella multitud, anhelaríamos solo estar con Dios, y Él se encargaría de lo que crea necesario.

Demanda un esfuerzo

¿Qué tanto hacemos para seguir a Dios? ¿Bajo qué estándar medimos nuestra adoración al Señor, bajo el nuestro, o bajo la voluntad de Él?

¿Y cómo responde usted?

En Jerusalén, hubo personas con diferentes reacciones ante el Cristo de la Cruz; no permita que estos días pasen sin valor en su vida. Dios desea que usted mire su pecado y su condenación, pero cambie ese estado por el perdón y la salvación. ¡Ponga su FE en JESÚS!