Participando apropiadamente

Todos debemos ser buenos atletas para el Señor que corremos “en el estadio” de esta vida frente a un público que mira detenidamente nuestro desempeño apropiado, y de esta forma poder llevar el evangelio a toda persona sin que el pecado nos descalifique.

La causa es ganar a uno

En un mundo cada día más cosmopolita, la necesidad que cada creyente mire a las personas que están sin Cristo como un alma sin esperanza, debe llevarnos al deseo de querer adaptarnos, dejando nuestras tradiciones o apreciaciones, para poder compartir el evangelio con aquellos que no conocen a Jesús.

No es iniciativa nuestra

Todo creyente debe entender que la predicación del evangelio debe ser llevada a cabo porque es una obligación que tenemos que cumplir ante Dios. A lo largo de la Biblia vemos una y otra vez que nos ha sido dada la responsabilidad de predicar “el evangelio a toda criatura” (Lc. 16:15). Esta responsabilidad nos debe impulsar a cumplirla a cabalidad.

Ayudando desde Su trono el cumplimiento

Recordemos, Él está sentado en el trono mirando nuestra obediencia, y cuando decidimos cumplir, Él nos bendice con Su poderosa obra. ¿Quiere ver a Dios obrar con maravillas y señales poderosas? Salga, predique el evangelio, y verá como Él le ayuda “confirmando [Su] palabra”.

Predica el evangelio

Nuestra responsabilidad viene por el mandato dado por Dios, pero también por la responsabilidad moral de dar a conocer el mensaje que trae esperanza al perdido, vida al muerto espiritual, perdón al pecador. ¿Si nosotros no lo hacemos, quién lo hará?

Recuento para celebrar

Cada año podrá traer tristezas o pérdidas para muchos, pero seguro siempre habrá más razones para ver las bendiciones de Dios en nosotros. ¿Cuál es su recuento espiritual de este año? Ya Pablo nos mencionó algunas, comencemos a dar gracias a Dios mediante ellas.

Firmes con el Poder del Evangelio (Armadura de Dios VI)

Firmes con el Poder del Evangelio (Armadura de Dios VI)   Efesios 6:13 y 15 “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. […] calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.”   Los soldados romanos utilizaban unSigue leyendo “Firmes con el Poder del Evangelio (Armadura de Dios VI)”