El primer paso para transformar una sociedad

Este mensaje causó un cambio profundo en la cultura y sociedad del oriente, al punto que para cuando Pablo sirvió en Éfeso ya se decía que éste movimiento caracterizado por el amor y la paz de Cristo había logrado trastornar el mundo.

Mantengamos nuestro compromiso al dar

Nuestra responsabilidad ante Dios es dar, eso lo expresa muy bien la Biblia. Pero también es una responsabilidad de quienes reciben el dinero el usarlo correctamente. Nehemías había buscado a personas confiables para administrar las ofrendas “porque eran tenidos por fieles” (Neh. 13:13). Mucho del descrédito de la enseñanza ha venido lamentablemente por el abuso de “vendedores del evangelio” que hacen uso malicioso de las ofrendas de los creyentes (2 P. 2:1-3).

Ayudando desde Su trono el cumplimiento

Recordemos, Él está sentado en el trono mirando nuestra obediencia, y cuando decidimos cumplir, Él nos bendice con Su poderosa obra. ¿Quiere ver a Dios obrar con maravillas y señales poderosas? Salga, predique el evangelio, y verá como Él le ayuda “confirmando [Su] palabra”.

Predica el evangelio

Nuestra responsabilidad viene por el mandato dado por Dios, pero también por la responsabilidad moral de dar a conocer el mensaje que trae esperanza al perdido, vida al muerto espiritual, perdón al pecador. ¿Si nosotros no lo hacemos, quién lo hará?

Prestos para predicar

¿Ya está cumpliendo la tarea designada? Así como los discípulos, fueron prestos para cumplirla, el Señor espera la misma diligencia en nuestras vidas. Jesús nos ha prometido Su presencia y la obra del Espíritu Santo. “La tarea dada en la Gran Comisión no ha cambiado, lo único que ha cambiado con el tiempo son los actores, o sea, usted, yo y los que están a nuestro alrededor.” – Ministerio UMCD –

De lo Suyo entregamos

Los misioneros, las nuevas obras, los diferentes ministerios en las iglesias, y el pago digno al pastor, todo requiere de recursos de Dios para ser usados para Su gloria. Nada es mío, ni suyo, ni nuestro, ni de ellos; todo le pertenece a Él.

Un canto angustioso de salvación

Como Iglesia, sigamos trabajando en la obra misionera de alcanzar, no solamente a los musulmanes, sino a todos para Cristo.

Con “certificación” de Dios

Sea un pastor o misionero, su aprobación ha sido dada por Dios, por eso debemos reconocer tal llamado y tenerlos en mucha estima (1 Ts 5:12, 13), honrándolos como tales. Esta misma aprobación demanda del siervo su responsabilidad de presentarse ante Quien lo llamó aprobado, velando constantemente para seguir fiel a su llamamiento y a la “certificación” hacia él otorgada (2 Ti 2:15).