Interacción en el reino

Pablo nos deja un ejemplo hermoso de cómo el daba importancia a la obra de Dios, y de como cada iglesia y cada obrero cumplían de una manera u otra en dicha obra. Valoricemos apropiadamente lo que hacemos por el reino, y ello impulsará mas efectivamente la obra del Señor.

Una buena práctica

El amor verdadero se manifiesta de muchas formas, y una muy práctica es la generosidad, sobre todo cuando se mira la necesidad del prójimo. Pablo había alentado a los hermanos que se encontraban en Asía y Europa para que ayudaran con una ofrenda generosa a los necesitados en Jerusalén. Dicha dificultad era a causa de el hambre que estaba afectando a Judea, y la ayuda que se enviaría manifestaría el amor de los hermanos en favor de los necesitados hermanos.

Construyendo en buena base

Para cada uno de nosotros, también existe la responsabilidad de como sobreedificamos nuestras vidas. Muchas veces los creyentes, sobre todo los no maduros, se dejan envolver por mala enseñanza, y comienza a edificar sus vidas con doctrinas falsas, lo que puede generar un mal crecimiento (Ef. 4:13-15).

Colaborando con Dios

Dios no es que necesita de nosotros para poder hacer Su obra, pues Él es todopoderoso y sabio; pero Él si se complace en usar personas que deseen ser partícipes de Su obra, y es ahí donde llegamos a ser bendecidos para ser de bendición.

Descubriendo nuestras “grietas”

Para los moradores de Jerusalén, las condiciones en las que estaban viviendo eran ya tan comunes que las posibilidades que ellos puedan ver todas las aperturas, grietas y puertas abiertas con claridad tal vez no hubiera sido posible. La cotidianidad de las circunstancias hace que perdamos perspectiva de las debilidades, por eso, el análisis que hizo a solas Nehemías fue fundamental, porque teniendo una perspectiva nueva y externa, hizo posible que vean todo lo que hacía falta.

Clamando restauración

Para iniciar todo proceso de restauración debemos recordar que nada podemos hacer por nosotros mismos. Tengamos presente que somos limitados en sabiduría y poder, pero que Dios sabe lo mejor y Él puede todo. Ahí estaba la clave del éxito de la empresa que llevaría a cabo Nehemías.

En la división hay destrucción

Todos somos llamados a ser pacificadores, reconciliadores, perdonadores, etc. La unión hace la fuerza, dice un dicho popular, mientras que la división destruye.

Nuestra necesidad de salvación

Jesucristo vino a SERVIR esa inmensa necesidad del hombre (Mr 10:45). Él vino a buscar lo que se había perdido (Lc 19:10); vino a pagar con Su sangre lo que el hombre había hecho con su pecado (1 Co 6:19, 20); vino a ofrecernos perdón (Mt 26:28); vino a regalarnos vida eterna (Jn 10:28).