Una buena práctica

El amor verdadero se manifiesta de muchas formas, y una muy práctica es la generosidad, sobre todo cuando se mira la necesidad del prójimo. Pablo había alentado a los hermanos que se encontraban en Asía y Europa para que ayudaran con una ofrenda generosa a los necesitados en Jerusalén. Dicha dificultad era a causa de el hambre que estaba afectando a Judea, y la ayuda que se enviaría manifestaría el amor de los hermanos en favor de los necesitados hermanos.

Las manifestaciones del amor

En el mundo se ha confundido el concepto y la manifestación del amor. Por un lado, el amor es comparado con las relaciones sexuales, y, por otro lado, el amor se ha considerado como algo que se puede extinguir. Además, “el amor”, como dicen, está condicionado a los beneficios que la persona que ama recibe de aquel(la) a quien “ama”, como si fuera una transacción financiera de trueque.

El anhelo sublime del creyente

Nuestra vida debe reflejar el carácter del Señor, y para ello Dios usa varias vías para ayudarnos a crecer. La obra del Espíritu Santo, la Palabra de Dios, las pruebas, las disciplinas, la iglesia, otros creyentes y más, son los medios por los cuales Dios va forjando el carácter de Su Hijo en cada creyente, pero es el creyente quien debe alinearse con la voluntad de Dios y desear alcanzarlo.

Consideraciones antes de actuar

Nuestro mayor deseo al actuar como creyentes debe ser el buscar mi beneficio y el de otros, sin ser tropiezo o carga para los demás ni para mí mismo. Pero, sobre todo, debemos buscar que nuestro comportamiento traiga “gloria” a “Dios”, a quien adoramos y honramos con lo que hacemos en esta vida, y quien es digno de toda gloria.

Velando por Sus siervos

Cada creyente debemos estar agradecidos por aquellos pastores y misioneros que han servido al Señor, y por medio de quienes Dios nos ha bendecido con sus vidas, cuidados y enseñanzas. A la verdad, todos nosotros somos el resultado de amor y esfuerzo de algún siervo de Dios que ha dado de su tiempo y amor para que nosotros podamos conocer a Dios y a Su Palabra, y crecer en Él.

Libertad sabia

En Cristo tenemos libertad para hacer algunas cosas que no afectan nuestra relación con Dios, pero si alguien mira esa libertad como inapropiada, debemos, por amor a esa persona evitarlo. La Biblia nos recuerda que no debemos “poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”, antes bien, que “sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”. (Ro. 14:13, 19)

Envanecimiento, el peligro del conocimiento

El principio del amor nos enseña que cada persona debe actuar en consideración al hermano, no mirando su propio bienestar, sino el de los demás (Ro. 14:15). Además, un conocimiento sincero y puro de Dios debe transformarnos a actuar con humildad, mirando con sencillez la debilidad de los demás y considerándolos como más valioso que uno (Fil. 2:3-5).