Su “gracia” es todo lo que necesitamos

Comprender que Dios sabe lo que pasa, que Él está en el control de todo, que siempre hay un propósito detrás de ello para nuestra vida, y que, si es necesario, Él mismo nos proveería de Su poder para seguir adelante es importantísimo para enfrentar los problemas con gozo y seguir sin desanimarnos.

La iglesia, causa de sufrimiento emocional

Para quienes realmente valoran la iglesia, el sufrimiento puede ser muy intenso cuando un hermano o toda la congregación enfrenta una dificultad. El amor por ellos es muy profundo, y cuando los problemas llegan en medio de la congregación, el dolor se siente propio, aunque el problema no sea de uno.

Una insignia del creyente

La ira, los pleitos, el egoísmo, el odio, el rencor, la mentira, el orgullo, etc. son manifestaciones del pecado que afectan nuestra manera de comportarnos con los demás, y mientras ello exista en la iglesia los problemas no dejarán de existir. ¡Por eso es urgente que todos crezcamos ya!

Demos a conocer nuestra gentileza

Una sonrisa gentil, un saludo amable, y una respuesta afable siempre serán bien apreciadas.

El cielo es nuestro “fortísimo consuelo”

Basando nuestra eternidad en la fe en Cristo podemos enfrentar lo que nos acontece como algo temporal, y es esa seguridad de algo bueno al final lo que nos trae un “fortísimo consuelo”, anclando nuestra alma de forma segura y firme (He 6:18, 19).

¿Qué hacer cuando mi esposo/a es no creyente?

El deber del creyente es amar a su pareja, honrarla, orar por ella, y modelar una vida santa (1 P. 3:1-7). Podemos, a pesar de las diferencias espirituales, tener un hogar bueno con la ayuda de Dios, y ahí el creyente debe buscar ser agente transformador. Pero si el no creyente decide por su parte separarse, entonces la posibilidad de esa separación es posible, “pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios”. (1 Co. 7:15)

¿Problemas legales en la congregación?

Pablo estaba encarando un problema legal que se estaba dando entre dos hermanos de la iglesia. Había sido tal el problema que habían decidido buscar a la autoridad civil para que solucione el asunto entre ellos. El apóstol les recuerda que “la ropa sucia se lava en casa”. Buscar la ayuda de un líder o un creyente sabio es prudente para poder solucionar el problema.

Prepárese para los obstáculos

No espere que todo sea sencillo, si bien Dios nos provee de todos los recursos que vayamos a necesitar para levantar nuestra obra de reconstrucción, los enemigos estarán ahí para detenernos. Lo que debemos hacer es tener presente las posibilidades de obstáculos, pero esa decisión de cambiar para bien debe permanecer en nosotros, y debemos trabajar duro hasta lograrlo.