Caminando por fe hacia lo eterno (Parte II)

Tener en mente que un día partiremos de este mundo, y que nuestro cuerpo mortal y pecaminoso será cambiado por uno eterno y puro, nos alienta mucho. Pero no olvidemos que hasta que ese día llegue, y podamos por fin contemplar con nuestros propios ojos la gloria de Dios, nosotros seguimos ante la presencia de Dios, y Él nos mira y conoce cada uno de nuestros actos y pensamientos, y nos está juzgando. Por tanto, como Pablo, debemos “o ausentes o presentes, serle agradables”. (2 Co. 5:9)

Caminando por fe hacia lo eterno (Parte I)

Para poder cumplir con la voluntad de Dios apropiadamente en vida debemos tener una mente enfocada en el reino y en lo eterno. Si mantenemos nuestro caminar por fe hacia lo eterno, comprenderemos que muchas de las cosas tienen un valor significativo cuando lo ponemos en ese contexto. Lo que quede en esta tierra perecerá, pero lo que sea edificante para lo que viene permanecerá (Mt. 6:19-21).

El cielo es nuestro “fortísimo consuelo”

Basando nuestra eternidad en la fe en Cristo podemos enfrentar lo que nos acontece como algo temporal, y es esa seguridad de algo bueno al final lo que nos trae un “fortísimo consuelo”, anclando nuestra alma de forma segura y firme (He 6:18, 19).

Combátalo con la fe

Dios nos invita a mirarlo a Él, a confiar en Su poder para proveer para nuestras necesidades, desde las más simples a las más complejas; a dejar nuestros pecados relacionados con el dinero atrás, y a vivir creciendo en nuestra fe de forma piadosa.

Cántico de las bodas del rey – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIII)

Este hermoso canto nos invita a todos los creyentes a adorar al Rey de reyes, nuestro Señor. Todos los creyentes gentiles estaremos con Israel ante Jesús en su Reino Milenial. Nuestro compromiso debe ser solamente con Él, dejando todo lo demás a un lado; y nuestra alabanza constante debe estar llena de gozo hacia el Señor, Quien ahora nos ha revestido de Su justicia por nuestra fe en Él (Ro 3:22).

Y fue el principio…

Dios va más allá del tiempo; es más grande que cualquier espacio imaginado; al ser Espíritu no está limitado por la materia; y la energía es un reflejo de Su poder. El día que Dios creó los cielos y la tierra, lo que hizo fue dar a conocer en sí Quien es Él y Su soberanía para dar origen y controlarlo todo.

¿En pos de qué va usted?

Tanto Moisés como Jesucristo tenían una meta espiritual, y aunque requería una perdida material o de estatus, esto no los detuvo para cumplir con el propósito supremo, su llamado y su galardón.

Fidelidad en Sus propósitos

El Creador del universo nos formó a Su imagen y semejanza, y todos venimos con un propósito.