Caminando por fe hacia lo eterno (Parte II)

Tener en mente que un día partiremos de este mundo, y que nuestro cuerpo mortal y pecaminoso será cambiado por uno eterno y puro, nos alienta mucho. Pero no olvidemos que hasta que ese día llegue, y podamos por fin contemplar con nuestros propios ojos la gloria de Dios, nosotros seguimos ante la presencia de Dios, y Él nos mira y conoce cada uno de nuestros actos y pensamientos, y nos está juzgando. Por tanto, como Pablo, debemos “o ausentes o presentes, serle agradables”. (2 Co. 5:9)

Construyendo en buena base

Para cada uno de nosotros, también existe la responsabilidad de como sobreedificamos nuestras vidas. Muchas veces los creyentes, sobre todo los no maduros, se dejan envolver por mala enseñanza, y comienza a edificar sus vidas con doctrinas falsas, lo que puede generar un mal crecimiento (Ef. 4:13-15).