Nuestro entendimiento espiritual (II)

¿Cree usted que Dios puede hablarle? ¿Si es así, que tiempo pasa diariamente escuchándolo? ¿Y si lo escucha, está obedeciéndolo?

¿Moda “terrenal”?

La Biblia nos exhorta a revestirnos del “nuevo” hombre, “el cual conforme a la imagen del que lo creó” se debe ir renovando constantemente hasta que lleguemos a estar en la presencia de Dios (v. 10). Por otro lado, también nos manda a que debemos despojarnos de las costumbres pecaminosas del “viejo hombre” (v. 9).

Con poder, por voluntad

Honremos al Creador con nuestras vidas y vivamos agradecidos porque en Su voluntad nos creó. No esperemos hasta llegar al cielo para adorarlo por Su poder y voluntad de crearnos, podemos hacerlo desde ahora, y cada día, hasta que estemos ante Su trono.

Gozosos, firmes y constantes

Con tan gran fundamento, nuestra confianza en el mensaje del evangelio nos llena de seguridad y gozo. Todos los que hemos oído y respondido favorablemente a este mensaje (v. 1, 2) tenemos anclada nuestra esperanza en Su Palabra (He 6:19).

Habrá mucho tiempo

Todos los creyentes en Cristo tenemos esa esperanza eterna, de compartir en el cielo con nuestros seres amados, con aquellos que “durmieron en él” (v. 14).

Combátalo con la fe

Dios nos invita a mirarlo a Él, a confiar en Su poder para proveer para nuestras necesidades, desde las más simples a las más complejas; a dejar nuestros pecados relacionados con el dinero atrás, y a vivir creciendo en nuestra fe de forma piadosa.

El mentiroso y el ladrón

Los creyentes debemos entender este principio importante: Todo le pertenece al Señor, y una forma de honrarlo es administrando apropiadamente lo que nos ha dado; no hacerlo, es robar de lo que no es nuestro.

Propósito de corazón

El dar es algo que nace de una comprensión de la responsabilidad, que es transformada en una decisión firme, y que debe ser mantenida en forma constante; es una actividad que llega a transformarse en un hábito piadoso y saludable para el creyente.