Viviendo en coherencia a la esperanza

El paradigma que algunas veces genera la seguridad de salvación puede llevar a las personas a decir que, como ya somos salvos por fe y nuestra esperanza es segura, entonces se podría vivir como uno quisiera ya que la obra de salvación no depende de nosotros, si no de Cristo, y por ello podrían hacer lo que quisieran. Pero eso es contrario a lo que la nueva naturaleza nos motiva hacer. El nacer de nuevo hace que seamos nuevas creaturas (2 Co. 5:17), y, por tanto, tenemos un deseo de vivir alineados espiritualmente para lo eterno.

No se desvíe

Dependemos de la obra del Espíritu Santo para aprender y ser sensibles a la verdad, pero es nuestra responsabilidad estar atentos a la aparición de aquellos que nos quieren enseñar falsamente. Sea sabio apartándose de la falsa enseñanza y busque con diligencia la sana doctrina.

El destructivo legalismo

Francisco Lacueva nos dice que «el legalismo es es un sistema ético que hace de la ley la norma de la conducta moral del cristiano, y cuya observancia lleva a la salvación»; por tanto, el legalismo aleja del sentido mismo de la salvación por fe, demandando obra.

Requerimos comenzar de nuevo

Las enseñanzas bíblicas no caben fácilmente en la mente de personas que quieren añadirlas en sus vidas cuando están llenos de religiosidad o falsa enseñanza, necesitamos abrir nuestro corazón y permitir que Dios edifique nuestra vida con verdades eternas, pero para ello requerimos estar dispuestos a ser enseñados desde el inicio. (Marcos 2:18-22)

Sintonizando a nuestro gusto

Cada uno tenemos la posibilidad de ‘sintonizar’ lo que deseamos, pero al final, será nuestra responsabilidad ante Dios analizar bien lo que escuchamos o predicamos de Su Palabra. ¿Qué ‘emisora espiritual’ estamos escuchando hoy?

NO a la Secularización

Es nuestro deber volver a la Biblia y estudiarla toda. Debemos predicar con el propósito de hablar de Dios, Su carácter y deidad; y no de exaltar al hombre, con su naturaleza caída y razonamientos vanos. Cuando hablemos de Dios, hablemos del Dios presente en toda Su Palabra, y no de un dios creado a nuestra imagen y semejanza pecaminosa.

Dios y Hombre

Jesucristo nunca negó que era Dios, al contrario, lo afirmaba, es por eso que querían matarle.

¡Cuidado con la mala doctrina!

¡Cuidado con la mala doctrina!   1 Timoteo 1:3-8 “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargoSigue leyendo “¡Cuidado con la mala doctrina!”