Advertencia en contra de los maestros

La enseñanza de la Palabra de Dios es un privilegio que pocos tienen, pero tiene una responsabilidad muy grande. El uso inapropiado del conocimiento de la verdad puede traer juicio delante de Dios (Mr. 12:40; Stg. 3:1).

Requerimos comenzar de nuevo

Las enseñanzas bíblicas no caben fácilmente en la mente de personas que quieren añadirlas en sus vidas cuando están llenos de religiosidad o falsa enseñanza, necesitamos abrir nuestro corazón y permitir que Dios edifique nuestra vida con verdades eternas, pero para ello requerimos estar dispuestos a ser enseñados desde el inicio. (Marcos 2:18-22)

Sintonizando a nuestro gusto

Cada uno tenemos la posibilidad de ‘sintonizar’ lo que deseamos, pero al final, será nuestra responsabilidad ante Dios analizar bien lo que escuchamos o predicamos de Su Palabra. ¿Qué ‘emisora espiritual’ estamos escuchando hoy?

NO a la Secularización

Es nuestro deber volver a la Biblia y estudiarla toda. Debemos predicar con el propósito de hablar de Dios, Su carácter y deidad; y no de exaltar al hombre, con su naturaleza caída y razonamientos vanos. Cuando hablemos de Dios, hablemos del Dios presente en toda Su Palabra, y no de un dios creado a nuestra imagen y semejanza pecaminosa.

Si no está en la Biblia, deséchelo

¿Cuando usted escucha alguna falsa información de Dios o de la Biblia, qué es lo que hace?

“Porque así hacían sus padres”

Dios mismo quiere ser conocido, y Él mismo nos ayudará hacerlo.

¡Hay que averiguarlo!

¡Hay que averiguarlo!   Lucas 1:1-4 “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, despuésSigue leyendo “¡Hay que averiguarlo!”

¡Cuidado con la mala doctrina!

¡Cuidado con la mala doctrina!   1 Timoteo 1:3-8 “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargoSigue leyendo “¡Cuidado con la mala doctrina!”