Seguridad para las Madres

Una de las emociones que más nos aqueja es el miedo. Fácilmente nos sentimos inseguros y creemos que muy poco es digno de nuestra confianza, por eso le tememos a tantas personas, cosas o situaciones.

El libro de Génesis nos narra la historia de Agar, una esclava que fue rechazada, abandonada con su hijo en medio del desierto, y que tuvo que enfrentar el peor temor para una madre: la muerte de su hijo.

Un Padre protector y sustentador

Así como Dios protegió a su Hijo del mal que otros querían causarle, Dios también nos protege a nosotros del mal que pueda llegar a nuestras vidas, algunas veces somos testigos de la forma en la que nos protege y otras veces no nos damos cuenta, pero siempre está cuidándonos.

¡Llámalo papá!

Tenemos que renovar nuestro concepto de padre para vivir nuestra nueva relación paterna con Dios. Él sí es un Padre perfecto, amoroso, sustentador, fiel, que no nos abandona, que no cambia de acuerdo a sus intereses o gustos, que es justo, misericordioso y que ejerce la disciplina con total armonía y pureza.

Ejercicio disciplinario de instrucción

Si bien, la instrucción disciplinaria no es motivo de alegría, el provecho obtenido es razón de gozo (v. 11). El contexto del pasaje indica que Dios obrará en nuestra vida para que dejemos atrás el pecado y las actitudes no piadosas que tenemos de nuestra naturaleza pecaminosa, y quiere que sigamos creciendo en nuestro carácter cristiano (v. 1). Él desea que nuestros ‘miembros enfermos y paralizados’ (“manos” y “rodillas”) sean puestos en rehabilitación para que caminemos sobre “sendas derechas” sobre nuestros “pies” (v. 12, 13).

No permita los “estorbos” (VIDA DE ORACIÓN XII)

Nuestras relaciones influyen directamente en nuestra relación con Dios, incluyendo nuestras oraciones. Nuestras relaciones “horizontales” afectan directamente nuestra relación “vertical” con el Señor, y viceversa; para nuestro bien o para nuestro mal.

El privilegio de interceder (VIDA DE ORACIÓN IV)

El motivo más poderoso, y por el cual nunca debemos dejar de pedir, es por el bienestar espiritual de otros. Está bien orar por otras cosas, pero debemos reubicar prioridades para interceder sabiamente, pues tendrá significado eterno.

El gozo del padre

Una gran manera de honrar a los padres es teniendo una vida buena ante Dios y los hombres, de esta manera ellos siempre se regocijarán al ver la buena vida de un gran hijo.