No menosprecie la corrección a su hijo

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Proverbios 13:22-24
“El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos;
Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo.
En el barbecho de los pobres hay mucho pan;
Mas se pierde por falta de juicio.
El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige
.”

Existe una gran diferencia entre ser un hijo y un padre, cuando se trata de dar corrección o disciplina a los hijos. Cuando uno es hijo, el deseo es que los padres nunca nos disciplinen con rigor, puesto no nos gusta sufrir el castigo que nos vayan a dar. Pero cuando uno es padre, es entonces cuando el dolor también viene, pero esta vez, porque nos imaginamos cuanto van a sufrir nuestros hijos porque debemos disciplinarlos. ¡Pero la verdad es que es necesario!

Actualmente se ha notado una tendencia frecuente en muchos padres en tomar la decisión de no corregir mucho a los hijos, o de brindarles muchas libertades para evitar que nuestros hijos “sufran” lo que nosotros vivimos cuando éramos niños. Aunque esta tendencia tiene un buen deseo, no necesariamente esa acción nos va a favorecer mucho en la educación de los hijos.

Debemos recordar primeramente que Dios, siendo el mejor Padre de todos, entiende muy bien lo que significa la disciplina y la corrección (Pr. 1:8; 3:1; He. 12:5-11). Dios no solamente nos instruye, sino que nos corrige y nos disciplina si es necesario. Además, Él solamente nos dará lo que entiende es bueno para nuestra vida, y nunca nos dará lo que podría hacernos daño (Mt. 7:9-11).


Entonces, debemos comprender que muchas veces el decir no a nuestros hijos es bueno, porque entonces estamos evitando que ellos obtengan algo que no les favorezca o que les traiga problemas posteriormente. El consentir a nuestros hijos es una de las maneras como este nuevo movimiento de “condescendencia” nos está impulsando a ser, y no es favorable.

Por otro lado, la corrección es necesaria, porque cuando ellos actúan inapropiadamente, los hijos deben comprender que ese comportamiento o esa acción no es buena. Muchos de los problemas que se corrigen desde que ellos son pequeños hacen que ellos vayan forjando un sentido de honra a los padres, respeto a su autoridad y a la de Dios, aprender a sufrir las consecuencias de las irresponsabilidades, y les alienta a reflexionar antes de actuar. Un hijo que no pasa por la disciplina no aprende nada de esto, lo que le traerá grandes problemas en el futuro.

El verdadero amor no está en evitar que nuestros hijos sufran la disciplina, ese amor no es correctamente enfocado, pues los alienta a seguir actuando mal; como nos dice el versículo de hoy: El que detiene el castigo, a su hijo aborrece(v. 24b). En cambio, el corregir tiene el deseo profundo y apropiado de trabajar con amor y esfuerzo para forjar un carácter piadoso y obediente en nuestros hijos, para que ellos sean personas de bien cuando sean grandes, por eso la corrección debe iniciarse desde “temprano” para que ellos cuando sean grandes, caminen en las sendas del bien y la obediencia a Dios (Pr 22:6).


«El verdadero amor debe conducir al padre a corregir con bondad, paciencia y firmeza a sus hijos para que el día de mañana sean hombres de bien»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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