¿Vacilante?

Nosotros como creyentes debemos mirar al carácter de Dios y vivir reflejándolo en todas nuestras áreas de vida. Debemos dar gracias al Señor por su carácter fiel, podemos confiar en Su Palabra y descansar en sus promesas. Pero al mismo tiempo daremos honra a Su Nombre si nosotros manifestamos ese mismo carácter ante los demás.

Lo que debemos esperar (VI)

La advertencia de “mirad, velad y orar” es muy importantes para que nos preparemos a Su encuentro. El tener presente que Cristo puede venir en cualquier momento nos ayuda a vivir en temor y santidad.

Lo que debemos esperar (V)

Mientras miramos atentos a los acontecimientos, sigamos esperando Su venida como las “vírgenes prudentes” que ansiosas, esperan la venida de su Señor (Mt. 25:1-13). Recordemos que todo lo que existe a nuestro alrededor será consumido, y que todas las promesas que Dios nos ha dado en Su Palabra se cumplirán tal cual Él nos lo ha dicho (2 Co. 1:20).

Con fe sencilla y determinación

La fe de la mujer sirofenicia nos da un aliento de esperanza para todos nosotros que, sin ser judíos, ahora podemos alcanzar la misericordia de Dios por medio de la fe en Jesús. La hija de esta desesperada madre quedó inmediatamente restaurada, desde el mismo momento que el Señor lo mencionó (Mr. 7:30).

Jesús trajo justificación y vida

Jesucristo tenía que nacer para cumplir la promesa hecha en Edén y así brindar justificación y vida eterna al hombre. Celebramos Su nacimiento, porque Su encarnación nos trajo perdón, justificación y vida eterna. La justificación y la vida eterna son un regalo que Dios otorga solamente a quién confía en Jesucristo como su Redentor (Ro 3:22-24).

Equipados para llegar

Dios nos ha capacitado, Dios nos ha prometido, Dios ha decidido cambiarnos; ahora nosotros debemos anhelarlo y trabajar en ello.

Agradecidos por Su misericordia

¿Cuándo fue la última vez que dimos gracias a Dios reconociendo sus infinitas misericordias y su eterna fidelidad hacia nosotros? No podemos negar que cada uno de nosotros hemos tenido nuestros buenos y malos días en nuestro caminar junto a Jehová, y a pesar de ello, no hemos dejado de ver Su fidelidad y misericordia a nuestro favor.

Un día todos “en Él” nos reuniremos

Un día Jesucristo vendrá a llevar a los creyentes en Él para que estemos ante Su presencia.