2017

Jesús trajo justificación y vida

Romanos 5.18 Anexo

Romanos 5:12, 15-19

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. […] Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

 

Imagínese usted frente al juez, sentado en la silla del acusado, y ante usted se han presentado todas las pruebas que lo culpan de sus delitos. En su conocimiento, todos esos cargos presentados ante el juez son suficientes para que tenga que pagar la muerte capital, y su verdugo se encuentra esperándolo en la puerta para llevarlo a la cámara de gases. De repente se levanta el juez, la sala calla, y mientras usted traga su último aliento de esperanza, el juez lo mira a sus ojos y le dice: “En vista de todos tus cargos en contra, la sentencia sobre ti es muerte; pero mi hijo, ha venido a pedirme que te presente la oportunidad de liberarte de toda culpa y otorgarte la posibilidad de vivir, si tan sólo se lo permites a él ocupar tu lugar. ¿Cuál es su respuesta?”

 

Por supuesto que nadie rechazaría tal oferta, ser declarado libre de culpa y devuelto la oportunidad de vivir, o ¿usted lo haría?

 

Adán, el primer hombre en la tierra, trajo el pecado y la muerte al mundo, y por tanto todos somos culpables de pecado y reos a muerte (Ro 5:12). En la infinita gracia y misericordia de Dios, el mismo Adán escuchó del Juez Supremo que había una promesa que se cumpliría para perdón y salvación del hombre, la promesa del nacimiento de Jesucristo por medio de la “simiente” de la mujer (Gn 3:15), y por el cual, por su justicia perfecta y sacrificio de muerte, vendría la justificación y vida al hombre.

Romanos 5.18 Color

Pablo nos recuerda que “por la transgresión de uno (Adán) vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno (Jesucristo) vino a todos los hombres la justificación de vida” (Ro 5:18).

 

Jesucristo tenía que nacer para cumplir la promesa hecha en Edén y así brindar justificación y vida eterna al hombre. Celebramos Su nacimiento, porque Su encarnación nos trajo perdón, justificación y vida eterna. La justificación y la vida eterna son un regalo que Dios otorga solamente a quién confía en Jesucristo como su Redentor (Ro 3:22-24).

 

«Gracias Dios por Tu promesa de justificación y vida»

 

1 Corintios 15:22

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

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