Lo que debemos esperar (VI)

La advertencia de “mirad, velad y orar” es muy importantes para que nos preparemos a Su encuentro. El tener presente que Cristo puede venir en cualquier momento nos ayuda a vivir en temor y santidad.

Lo que debemos esperar (V)

Mientras miramos atentos a los acontecimientos, sigamos esperando Su venida como las “vírgenes prudentes” que ansiosas, esperan la venida de su Señor (Mt. 25:1-13). Recordemos que todo lo que existe a nuestro alrededor será consumido, y que todas las promesas que Dios nos ha dado en Su Palabra se cumplirán tal cual Él nos lo ha dicho (2 Co. 1:20).

Lo que debemos esperar (IV)

La esperanza de la Iglesia de no ver estos días alienta nuestros corazones. Pero nos recuerda que aquellos que aún no tienen esperanza de vida eterna sufrirán mucho en esos días, y si no se arrepienten al final, ese tormento será eterno.

La pregunta que retumbó en el templo

Uno de los misterios más grandes para el hombre es llegar a entender y a aceptar la plena Deidad y Humanidad de Jesucristo. Su deidad hizo posible que pudiera hacerse hombre para venir al mundo, y Su humanidad hizo posible que el mundo sea salvo por Él.

Habrá mucho tiempo

Todos los creyentes en Cristo tenemos esa esperanza eterna, de compartir en el cielo con nuestros seres amados, con aquellos que “durmieron en él” (v. 14).

El rey de gloria – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (VII)

Este salmo presenta un cuadro de la entrada triunfal de Jesucristo en Su segunda venida, cuando triunfante ingrese en Jerusalén, ahí alabaremos al Rey que viene a reinar. Entonces clamaremos a las “puertas eternas” (Sal 24:7) que permitan entrar a “Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla… Jehová de los ejércitos… el Rey de la gloria” (Sal 24:8, 10). Ese momento, postrados en adoración, alabaremos y cantaremos a Jesús, el hijo de David, el “Dios de Jacob” (Sal 24:6). ¿Ya está listo para tal incomparable celebración? Solamente por nuestra fe en Jesucristo se nos abre la posibilidad ante esta única oportunidad.

Jesús nacía con incomparables Nombres

La próxima vez que ore al Señor, use los diferentes nombres de Jesús para invocarle, y lo que hará será que estará adorándolo al mismo tiempo que lo invoca, ya que estará dando reconocimiento a lo que Sus nombres representan.

Siempre o constantemente (VIDA DE ORACIÓN VIII)

Así como el sol sale por el oriente, pero se mueve durante el día hasta ponerse hacia el occidente, así tiene la idea de “orar sin cesar”. Debe ser parte de nuestro diario caminar cristiano hasta encontrarnos junto a nuestro Señor, sea que “durmamos” o que seamos “arrebatados”.