La pregunta que retumbó en el templo

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Marcos 12:35-37

“Enseñando Jesús en el templo, decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.”

  1. Ante tanto fallido intento de todos los enemigos de Jesús, ahora era tiempo del Señor para terminar de desenmascararlos ante el pueblo.
  2. Todo había iniciado desde la pregunta que le hicieron versículos atrás: “¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas?”. (Mr 11.28)
  3. Como un buen estratega, les puso en jaque mate cuando les hizo esta pregunta, puesto que no supieron cómo responder.
  4. Jesús estaba respondiendo todo con una pregunta para que reflexionen: ¿Si David llamó al Mesías: “Señor”, cómo es que, siendo su hijo, lo llama Adonai, que es la palabra hebrea usada en ese pasaje?

El pasaje al que hizo referencia Jesucristo se encuentra en el Salmos 110:1, donde se utiliza 2 palabras hebreas distintas. La primera palabra es Jehová o Yhwh, que es el nombre usado por Dios cuando se refiere al pacto con Abraham, y que en la Biblia en español se la traduce como “Jehová”, “Yahweh” o “Señor”. La segunda palabra es Adonai, que también se traduce “Señor”, y que es otro título o nombre dado a Dios. En este pasaje vemos a David haciendo a referencia a Dios y al Mesías: “Dijo Jehová al Adonai mío”.

Entonces, después de varias preguntas de todos los enemigos de Jesús, el Señor lanza una pregunta que debió sacudir la mente del oyente: ¿Por qué David, haciendo referencia al Mesías, si es hijo de él, éste le llama Señor? (parafraseando Mr. 12:37).

El Mesías esperado tenía el reconocimiento de los escribas que era el Señor. Y David, al hacer este reconocimiento inspirado por el Espíritu Santo, daba a conocer que el Mesías, aunque era su hijo, era Dios al mismo tiempo.

El Mesías, al ser hijo de David manifestaba su Humanidad; pero al ser Adonai manifestaba su Deidad. Jesucristo es Dios y Hombre, nacido de una virgen, pero que existió desde la eternidad, y esto le daba el derecho a hacer y enseñar lo que deseaba en el templo, porque tenía completa autoridad. Con esta pregunta lanzada, Jesús les estaba dando la razón del porqué había hecho todo eso.

Uno de los misterios más grandes para el hombre es llegar a entender y a aceptar la plena Deidad y Humanidad de Jesucristo. Su deidad hizo posible que pudiera hacerse hombre para venir al mundo, y Su humanidad hizo posible que el mundo sea salvo por Él.

David, haciendo ese reconocimiento, dijo en el salmo que el Señor tenía que esperar hasta que Dios disponga todo antes de Su venida, y así manifestarse en Su plena gloria. Ese pasaje hace referencia a Su Segunda Venida.

¿Y usted ya reconoció a Jesús como Dios y Hombre? ¿Y si ya lo reconoció, lo honra como tal?



«El Dios y Hombre, Jesucristo el Mesías, vino una vez, y vendrá por segunda vez. Esperemos Su pronta venida honrándolo con todo nuestro ser»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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