2017

Siempre o constantemente (VIDA DE ORACIÓN VIII)

1 Tesalonicenses 5.17 Anexo

1 Tesalonicenses 5:16-21

“Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.”

 

Así como el sol sale por el oriente, pero se mueve durante el día hasta ponerse hacia el occidente, así tiene la idea de “orar sin cesar”. La frase “sin cesar” viene de una sola palabra griega: “adialeiptos” (ἀδιαλείπτως, G89), que significa incesantemente. Como nos dice W. E. Vine, esta palabra tiene el concepto, “no de aquello que es ininterrumpido, sino de aquello que está teniendo lugar repetidas veces de una manera constante”.

 

Nuestro tiempo de oración debe ser algo habitual, algo que no debe ser omitido en ninguna ocasión. Para poder orar de esta forma, no nos basta con tener el deseo de hacerlo, sino de tener la disciplina de hacerlo, sin que nada nos interrumpa este hábito.

 

Perseverar y velar tiene la idea de caminar hacia que logremos esa vida de oración intensa (Col 4:2); pero el mantenerlo debe ser nuestra constante. Un hábito, para muchos, es una costumbre que se establece con un número repetido de veces. Para que un hábito sea establecido en una persona, se debe por lo menos repetir 21 veces seguidas, y sin interrupción.

 

Por ejemplo, si usted intenta iniciar una buena y sencilla costumbre, comience orando antes de cada comida para dar gracias por los alimentos, hágalo las dos o tres veces al día que se alimenta, y hágalo por 21 días, y verá que usted ha desarrollado esa oración de agradecimiento. La próxima vez que se siente a comer, se dará cuenta que ya es parte de usted, parte de su “menú” diario.

 

Así debe ser la oración en nuestro diario vivir. Muchos optan por orar en las mañanas, antes de iniciar sus labores diarias, otros optan por orar en la noche, antes de dormir. Lo importante, es dar ese tiempo a la oración todos los días.

 

En el hogar, cada uno de los miembros de la familia deben ayudarse y motivarse mutuamente para dar un tiempo, no solo como familia, sino individualmente. Papá, mamá e hijos, todos deberían por lo menos orar un momento juntos cada día, y no solo antes de comer, sino para interceder entre ellos; y después, cada uno debe habituarse con orar por sí solo.

1 Tesalonicenses 5.17 Color

El “orar sin cesar” está incluida en una lista de exhortaciones que Pablo daba a la iglesia en Tesalónica. Es por decirlo, un recordatorio de lo que se debe hacer en nuestra vida cristiana, y que vienen a continuación de las enseñanzas de una Vida que agrada a Dios (1 Ts 4:1-12) y de la Segunda Venida de Cristo (1 Ts 4:13 – 5:11). Estamos viviendo en días donde se escucha más violencia, mayor maldad, incremento de desastres naturales, y falso maestros; el tiempo de la Segunda Venida de Cristo está cada día más cerca por seguro, y que bueno sería que el Señor nos hallará orando, no solamente por nuestras vidas, sino por aquellos a nuestro alrededor que necesitan de Cristo.

 

“Orar sin cesar” debe ser parte de nuestro diario caminar cristiano hasta encontrarnos junto a nuestro Señor, sea que “durmamos” o que seamos “arrebatados”.

 

«Señor Jesús, Tu venida está cada día más cerca, ayúdanos a vivir aguardando piadosamente ese día»

 

Santiago 5:8

Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.”

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