Es de torpes hablar mal del prójimo

Una persona que “carece de entendimiento” en sí, más que solo falta de sabiduría, muestra también un poco de falta de buena voluntad para actuar apropiadamente, y por eso menosprecia a su “prójimo”. (v. 12a)

La señal de un creyente

¿Qué será lo que distingue a un verdadero creyente del resto de personas? Podemos responder esta pregunta por medio del último grupo de oyentes que se menciona en la parábola del sembrador; este nos ayuda a entender lo que diferencia al verdadero creyente del resto de oyentes de su Palabra…

¿Todos somos hijos de Dios?

¿Será que todos los que oyen la Palabra de Dios y responden positivamente son verdaderos creyentes e hijos suyos?…

Compromiso de colaboración

¿Es usted una persona que mantiene su palabra cuando se comprometió, o solamente da su palabra en ese momento para librarse de un compromiso inmediato?

Perdonado

Recordemos que no perdonar tiene un costo que se paga en nuestra relación con Dios, no en tu salvación, pero si en Su trato contigo, porque la falta de perdón pone un obstáculo entre Su gracia y tú.

¿Amor “fingido”?

Un amor sincero se expresa en la manera como comparto con el prójimo, en la magnitud de como pongo las otras personas primero antes que a mí mismo, en mi hospitalidad, bendiciendo y perdonando a quienes me hagan daño, gozando con quienes son bendecidos y llorando con aquellos que sufren (empatía). Es un amor humilde, que busca la unidad; busca la paz y no la venganza; que es generoso y obra siempre en pos de lo bueno.

Debe ser sincero

Sea que tengamos que hablar o disciplinar al alguien, manifestemos ese amor sincero; mostremos nuestra real preocupación hacia los demás, y junto a ese amor conduzcamos nuestra reprensión o exhortación. La medida de nuestro amor se manifestará en la medida que buscamos el bien aborreciendo el mal.