¿Trata por igual al rico y al pobre?

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Proverbios 14:19-22
“Los malos se inclinarán delante de los buenos,
Y los impíos a las puertas del justo.
El pobre es odioso aun a su amigo;
Pero muchos son los que aman al rico.

Peca el que menosprecia a su prójimo;
Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.
¿No yerran los que piensan el mal?
Misericordia y verdad alcanzarán los que piensan el bien.”

¿Le ha pasado a usted que, cuando viene una persona importante a nuestra casa preparamos lo mejor que tenemos y arreglamos la mesa con nuestra mejor vajilla, pero cuando viene alguien con menos “bienes o intereses” no prestamos mucha atención a esos detalles?

Aunque no lo hagamos intencionalmente, pero lo que estamos haciendo es acepción de personas, tratamos a unas con mucha importancia a otros no, y más cuando nuestros huéspedes pueden tener diferencias de bienes entre ellas. Tenemos una tendencia común, pero no correcta, a tratar a las personas con diferenciación dependiendo de su estado social, político o económico.

El dinero o las riquezas influyen nuestra manera de comportarnos con los demás. Cuando existen intereses de por medio, muchos miramos a las personas con riquezas de una manera que nos atrae. Buscamos en sus bienes nuestros propios intereses y en lo que ellos nos puedan beneficiar, por lo que nuestra amistad o relación está basada en sus bienes, mas no en la persona en sí.

Por otro lado, al pobre, a la persona que no tiene dinero o que no puede ofrecerme “ningún bien”, a ellos no lo consideramos valiosos. Muchas veces esas amistades no prosperan porque no me trae algún beneficio, y eso es discriminación.

Ahora, si usted es rico, las personas lo buscan muchas veces, no por quien es usted, sino por su propio dinero; ellos están esperando a ver que les puede ofrecer. Pero si usted es pobre o de pocos recursos, las personas que están a su lado no lo estiman porque no lo consideran “valioso”. (v. 20)


Ninguno de estos comportamientos es apropiado. Si miramos al Señor Jesucristo, Él comió con ricos (Lc. 19:1-10) y pobres (Lc. 6:17-26) por igual; para Él, lo que le importaba no era lo que ellos le podían brindar, sino lo que Él mismo les podía dar. Jesús se interesaba por el alma de cada uno de ellos, y le daba lo mejor que les podía dar: Su amor, el perdón de pecados, y la vida eterna.

La Biblia nos dice que “peca el que menos precia a su prójimo” (v. 21a). Nuestro menosprecio no solo puede darse por aquel que tiene poco dinero (v. 21b), sino que muchas veces lo hacemos por el que tiene mucho dinero, y lo despreciamos por envidia o porque algún día recibimos un maltrato de alguien que tenía dinero o poder.

Todos deberían ser tratados por igual, todos deben ser amados, respetados y honrados. El hacer acepción de personas por sus bienes es un pecado que no nos conviene. La próxima vez que esté con un rico, trátelo con amor por quien es, no por lo que tiene; y si es pobre, trátelo como si fuera rico, porque esa persona vale mucho, porque Dios lo ama y cuida de él también.


«Hacer acepción de personas por los bienes que posee es pecar contra Dios y nuestro prójimo»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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