La prosperidad de la generosidad

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Proverbios 11:23-28
“El deseo de los justos es solamente el bien;
Mas la esperanza de los impíos es el enojo.
Hay quienes reparten, y les es añadido más;
Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.
El alma generosa será prosperada;
Y el que saciare, él también será saciado.

Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá;
Pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.
El que procura el bien buscará favor;
Mas al que busca el mal, éste le vendrá.
El que confía en sus riquezas caerá;
Mas los justos reverdecerán como ramas.”

Un joven rico buscaba agradar a Dios, y entre sus múltiples obras bien hechas, le faltaba una que le impediría cumplir el deseo del Señor. Cuando éste se acercó al Señor, Jesús le preguntó si estaría dispuesto a tomar todo lo que tenía como posesiones y dárselo a los necesitados, a lo que el joven respondió con un rostro entristecido y se volvió a sus riquezas, estuvo cerca de agradar a Dios, pero le faltó un corazón generoso y desprendido que amara con libertad a Dios y al prójimo (Mt. 19:16-23).

Pero cuando miramos a las Escrituras, la Biblia nos enseña a ser generosos (Mt. 5:24; Lc. 6:38; Hch. 20:35). La generosidad es parte del carácter de Dios (Ef. 1:7-8), y siempre nos ha enseñado que dar es reflejar Su carácter.

La persona justa siempre buscará hacer el “bien” (v. 23), y por esa razón no se verá a una persona temerosa de Dios siendo avara, codiciosa, usurera o acaparadora; porque entiende que esas ganancias producto de su pecaminosidad no le agradan al Señor.

Por el contrario, “el alma generosa será prosperada” en todo lo que haga (v. 25), porque no solamente tiene las bendiciones de Dios sobre él, sino que las personas a su alrededor apreciarán mucho su bondadoso y generoso comportamiento (v. 27a).

Dios usa a la persona generosa como canal de bendición para las demás personas, y cuando es necesario, Él le dará más para que siga dando al necesitado o ayudando en la obra del Señor (v. 24b, 25b; 2 Co. 9:8-12; Fil. 4:19).


El avaro y egoísta se caracteriza en cambio por retener sus riquezas para sí mismo (v. 24a), cuando hay escasez de productos le gusta acaparar todo, o por motivos egoístas, o muchas veces para aprovechar la necesidad de los demás para después vender en sobreprecio las cosas y así sacar provecho del momento (v. 26a). Muchas veces pone su esperanza en las riquezas, pensando que ellas le serán eternas y nunca le faltarán, pero la Biblia muestra que será todo lo contrario (v. 28a; Pr. 28:22; Lc. 12:13-21)

La prosperidad del generoso no solamente va a ser en bienes materiales, muchas veces puede ser una vida llena de paz y bendiciones en la familia, en el trabajo. Esas personas recibirán siempre el aprecio de quienes los rodean, y encontrará constante satisfacción cuando es usado por Dios y lo entiende. De muchas formas su vida será prosperada.


«La generosidad no empobrece, sino que enriquece, y de muchas otras formas»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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