El mentiroso y el ladrón

Los creyentes debemos entender este principio importante: Todo le pertenece al Señor, y una forma de honrarlo es administrando apropiadamente lo que nos ha dado; no hacerlo, es robar de lo que no es nuestro.

Propósito de corazón

El dar es algo que nace de una comprensión de la responsabilidad, que es transformada en una decisión firme, y que debe ser mantenida en forma constante; es una actividad que llega a transformarse en un hábito piadoso y saludable para el creyente.

De lo Suyo entregamos

Los misioneros, las nuevas obras, los diferentes ministerios en las iglesias, y el pago digno al pastor, todo requiere de recursos de Dios para ser usados para Su gloria. Nada es mío, ni suyo, ni nuestro, ni de ellos; todo le pertenece a Él.

Sentido de pertenencia

Cuando Pablo defiende su justificación por la fe, expresa que desea conocer más de su “Señor”; había llegado a desarrollar esa relación tan íntima que le otorgaba valor y seguridad. Jesucristo desea que todos tengamos esa misma relación, y nos invita a desarrollar una diaria relación personal de amor (Ap 3:20). Gocemos más de nuestra posición en Cristo, disfrutándolo en intimidad con nuestro “Señor”.

Jesús vino y fue rechazado

Si Cristo no hubiera nacido, no hubiera sido rechazado, no hubiera sido crucificado, no hubiera resucitado, no hubiera para el hombre salvación. Celebrar Su nacimiento, es celebrar y no rechazar, Su deidad y propósito con Su venida.

Señor y Cristo

Pedro nos recuerda que con la muerte y resurrección Dios confirmó todo lo que el A.T. hablaba de Jesús, y que ahora solamente se corroboraba, Su Deidad.

No es la cantidad, es el valor

«No es el monto de la ofrenda lo que más importa, sino el corazón (actitud, propósito) del dador» (Hendriksen, W.)

Esfuerzo provechoso

Una persona obediente pone los fundamentos de su vida sobre la guía de Dios, Su soberanía y sabiduría.