¿Qué impide que nos relacionemos con Dios?

¿Qué es lo que nos impide relacionarnos con Dios?: Nuestra pecaminosidad.

La historia de Isaías lo ilustra perfectamente y nos deja ver la santidad de Dios, el hecho de que Él es “otro”, diferente de todos nosotros en un sentido moral y en su naturaleza, que es perfecto, puro y por eso está obligado a rechazar el pecado y la imperfección, lo cual es la razón por la que hay un “abismo espiritual” entre Él y nosotros.

¿Tienes problemas judiciales con Dios?

Pocas veces consideramos a Dios como el Juez al que tendremos que rendirle cuentas por nuestra vida y mucho menos como un enemigo. Pero la Biblia nos enseña que todos los hombres que no han confesado su pecado y creído en su regalo de salvación, están en guerra con Dios y necesitan reconciliarse con Él a través de Jesucristo (Ro. 5.10).

¡Hoy puede ser su día!

Hay un solo día en el calendario de nuestra vida en que podamos hallar la salvación. En ese día la persona escucha y entiende que Dios quiere salvarlo, y que para hacerlo Él ya había enviado a Jesús a morir para otorgar el perdón. El día que lo entiende por obra del Espíritu Santo, la persona acepta por fe el regalo o la gracia salvífica de Dios, y ese día llega a ser salvo. Ese día marca una vez y para siempre el destino eterno del ahora creyente.

Mensajero de reconciliación

Ahora, todos los que hemos sido perdonados y reconciliados por medio de Cristo, somos llamados a participar como mensajeros de reconciliación por medio de la predicación del evangelio. Cristo es el agente que hace posible la reconciliación, y el deseo del Señor es que nosotros que hemos sido perdonados, podamos por nuestra propia experiencia hablar a otros de esta única oportunidad.

Un clamor de salvación

Muchos hoy en día reflejamos el mismo comportamiento que el pueblo judío tuvo al ver a Jesús entrar. Queremos la liberación de nuestras opresiones temporales, pero no de nuestra alma; muchos lo claman como Rey, pero en su corazón rechazan Su autoridad; muchos decimos que creemos en Él, pero en verdad no lo reconocen debidamente.

Vino trayendo Su paz

Solo nuestra fe en la obra y sacrificio de Jesús por nuestro pecado nos brinda esa paz. Judicialmente, al morir el Señor por nosotros, paga por nuestra maldad, y al aceptar ese hecho con fe, Dios nos justifica perdonándonos de nuestros pecados, nos declara justos, y eso trae la paz más grande que el hombre puede anhelar: La paz con Dios (Ro 5:1).

Recuento para celebrar

Cada año podrá traer tristezas o pérdidas para muchos, pero seguro siempre habrá más razones para ver las bendiciones de Dios en nosotros. ¿Cuál es su recuento espiritual de este año? Ya Pablo nos mencionó algunas, comencemos a dar gracias a Dios mediante ellas.